Ventana al invierno

En esas frías madrugadas, cuando el sol se negaba a salir en Punta Arenas, solo el gallo cantaba lastimeramente a las 6 de la mañana, anunciando que el mes de junio había sido derrotado por las espesas nieves del mes de julio.

Abría entonces un mínimo rincón de la cortina de su ventana.

Los vidrios lloraban humedad en silencio. Entonces, se hacía de un poco de ánimo y se preparaba para caminar al colegio.

El golpe militar de 1973 en Magallanes – Ensayo y testimonio

Hay acontecimientos históricos que marcan la vida de generaciones completas de seres humanos y de las sociedades.

Ese es el caso del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 en Chile, punto culminante de una prolongada crisis política e institucional y momento inicial dramático del quiebre de la institucionalidad democrática a lo largo de 17 años de dictadura cívico militar.

En la región de Magallanes el golpe militar revistió caracteres particulares con respecto a lo ocurrido en otras regiones de Chile.   Algunas de esas características estaban relacionadas con la importancia de la presencia de las FFAA en el territorio regional, dado su carácter estratégico, y también con la aplicación de formas de represión más intensas que en el resto del país.

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Cabe subrayar que al 11 de septiembre de 1974, en Magallanes se había construido ex profeso un campo de concentración (diseñado por arquitectos regionales con la colaboración de un ex oficial alemán de las SS emigrado en Tierra del Fuego y empleado de una empresa conservera de la familia Camelio de la región) en la isla Dawson, y cuyas obras comenzaron en octubre de 1972, y que el número de detenidos políticos en relación con la población total de la región, fue mas elevado proporcionalmente que en el resto del país.

Esta síntesis del contexto histórico se divide en cuatro capítulos:

1º, una descripción general del mundo político en Magallanes a esa fecha;

2º, se describen las particularidades del golpe de Estado en la región y

3º, se describe el sistema de centros de detención y tortura que funcionó desde el día 11 de septiembre; y

4º se presenta una línea de tiempo entre 1973 y 1990, señalando los principales hechos e hitos más significativos de la situación de DDHH en Magallanes.

Punta Arenas, primavera de 2017.

Manuel Luis Rodríguez U.

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Lea aquí y descargue el ensayo:

EL GOLPE MILITAR DE 1973 EN MAGALLANES CONTEXTO Y LINEA DE TIEMPO

La obra y legado del Gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular en Magallanes, 1970 – 1973

Recuento de las obras y proyectos de desarrollo para Magallanes del gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular.

Este ensayo de recopilación histórica presenta una descripción general del proyecto y programa de Gobierno y de las realizaciones de obra pública del Gobierno de la Unidad Popular en Magallanes, entre 1970 y 1973, uno de los tópicos menos explorados y menos conocidos de la historia política y social reciente.

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Para la elaboración de este ensayo se han compulsado tres fuentes documentales inéditas: la colección completa del diario El Magallanes de Punta Arenas del período 1970-1973, los Mensajes Presidenciales ante el Congreso de los años 1971, 1972 y 1973 y las actas del Consejo Ejecutivo de la Corporación de Magallanes, entre 1971 y 1974.-

En particular este recuento se centra en los proyectos y realizaciones en el marco de la Corporación de Magallanes, una entidad clave para el proceso de inversión pública en Magallanes en los años sesenta y setenta.

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1912 – 2012: el siglo de los comunistas en Chile – Olga Ulianova, Manuel Loyola, Rolando Alvarez – Libro

El año 2012 el Partido Comunista Chileno celebró 100 años de
vida. Pocos partidos políticos en el mundo actual y menos en
América Latina pueden demostrar tanta longevidad. Fundado
en 1912 por Luis Emilio Recabarren como Partido Obrero
Socialista, cambió de nombre en 1922 al adherir a la Tercera
Internacional, pasando a llamarse Partido Comunista de Chile.
A diferencia de la casi totalidad de los partidos socialistas de la
época, no se trató de una escisión por la izquierda de la antigua
agrupación, sino de la incorporación del partido en su conjunto
a la citada Internacional. A lo largo de más de siete décadas del
“siglo XX corto”, el PCCh fue uno de los actores claves de la
política chilena, manteniendo en el escenario local la vigencia
del proyecto de la “modernidad alternativa” que, por periodos,
logró atraer a importantes segmentos del espectro político del
país.

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En el plano nacional, dispuso, en promedio, del 10% del
electorado y de una capacidad y vocación de articular y promover
alianzas de centro-izquierda apoyándose, en su arraigo en los
sectores populares urbanos y mineros, en su papel preponderante
en el movimiento sindical, en su peso en el mundo cultural,
artístico y editorial y en el prestigio de su inserción internacional.
Por otra parte, internacionalmente, llegó a ser el tercer PC más
importante en los “países capitalistas”, después del italiano y el
francés, y el más importante en América Latina, descontando el
gobernante partido cubano, creado ya en el poder. Poseía una
cultura política definida, mesiánica y universalista, a la vez que
ilustrada y obrerista, dando lugar en ella tanto a rasgos propios
del movimiento comunista internacional de cualquier parte del
mundo, como a otros, característicos de la cultura popular y
obrera chilena.

Lea y descargue aquí el libro:

1912 2012 EL SIGLO DE LOS COMUNISTAS CHILENOS

Agenda personal: Cuando los años setenta chocaron con los años ochenta

CUANDO LOS AÑOS SETENTA CHOCARON CON LOS AÑOS OCHENTA.

Entre fines de los años setenta y principios de los 80, la guerra era un tema y objeto de reflexión que me perseguía como objeto de estudio.   Y, porqué me interesaba la guerra?  simplemente porque quería comprender la dictadura, especialmente la dictadura militar chilena.  Quería comprender la guerra, porque quería comprender el Estado y quería comprender el Estado porque quería comprender la Política.

Y el estudio de la guerra, de sus teorías, de su historia, me trajo como uno de sus efectos inesperados, el reencuentro virtual, epistolar, aunque no menos profundo, con Ricardo Rodríguez.

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CRONICA DE UN VIAJERO INTERMINABLE…

Las guerras ocurren también dentro de la razón y de la conciencia.

Transcurrida la lenta pesadilla de la detención y del exilio interior, al regresar a Magallanes a fines del 77, me hacía más preguntas que las que podía responder.  Durante los sombríos meses de la relegación en Bulnes y Chillán, junto con leer, reflexionaba y trataba de responder ciertas preguntas.  Y una de esas ionterrogaciones se referían a mi padre.  El hijo o la hija siempre en algun momento de su vida va a llegar o va a regresar al padre ausente: buscaba saber de mi padre porque en el hogar materno me había sido permanentemente negado y silenciado.  No le prohibas a un niño de 10 años o a un adolescente de 15 años, porque eso que le prohibiste, lo buscará.

Recordaba mi infancia, cuando mi madre conservaba celosamente una maleta azul.  Misteriosa maleta azul cuyo acceso estaba vedado.

Demoré mucho tiempo en preguntarme porqué no estaba disponible la llave para abrir la maleta azul.

Y demoré meses en encontrar la llave y en abrirla furtivamente, para descubrir que en su interior habían abundantes fotografías antiguas, tarjetas y recuerdos.  Pero lo que más me había llamado la atención, a mis trece años, era que había numerosas fotos cortadas a tijera.   Las fotos cortadas solo mostraban a mi madre y a su hijo, y me sorprendió una foto en particular: estaba mi madre de pie sonriente conmigo a sus pies jugando en un triciclo y justo en el corte de la tijera se alcanzaba a ver una mano que rodeaba su hombro.  Una foto con mi madre, abrazada por un desconocido, con su hijo, y solo una mano en su hombro.  Las dos o tres veces que vi aquella foto, mi mirada curiosa se iba a aquella mano y noté un detalle muy particular: la mano de aquel desconocido tenía el dedo meñique en forma curva.

Mi madre durante la infancia alguna vez me había dicho: ¨…esa es la marca de los Rodriguez...¨ para referirse al meñique curvo.   Luego el desconocido de la foto era un Rodriguez, es decir… Ricardo Rodríguez padre.

Entonces con todos esos trozos de recuerdos, me pregunté por Ricardo, para tener ciertas explicaciones que aun no tenía y comencé a buscarlo.

Y lo encontré, debo decirlo, porque yo mismo lo busqué con la perseverancia implacable de los Tauro.  Y Rosa es parte tambien de esa perseverancia.

Creo que es el momento de presentar a Ricardo Rodriguez Cassadey.

Soñador, lector, fabricante de ilusiones, viajero interminable, hombre práctico.

Hijo de español e italiana emigrados a principios de siglo XX desde el puerto del Ferrol, en la costa cantábrica, sus padres formaron esa legión de emigrados europeos que cada vez que hay una crisis profunda en el viejo continente, buscan nuevos horizontes, nuevos mundos y América siempre ha sido el nuevo mundo.  Ricardo Rodríguez, nació en la provincia de Cuyo en Argentina y desde niño se mostró un jovencito rebelde, iracundo, molesto, ingobernable.

Sus amigos mas queridos le decían El Cuyano.

A los 14 años se escapó del hogar paterno con un circo que pasaba por el lugar y fue recuperado, desde un tren cuando iba a traspasar la frontera paraguaya.  A los 16 volvio a huir de casa, esta vez como polizonte en un barco en Buenos Aires y solo fue encontrado semanas mas tarde en el puerto de Nueva York, desde donde fue deportado de regreso a Argentina.

A los 17 el joven Ricardo se negaba a hacer su servicio militar y se volvio a escapar en un barco desde Buenos Aires y desde el puerto de Sao Paulo fue remitido de regreso a la Argentina.  Evidentemente, Ricardo era un caso.   A sus veinte años era un aventurero que recorría puertos y ciudades en busca seguramente de aventuras y nuevos horizontes.   Hacia fines del mes de agosto de 1939 viajaba embarcado en un buque mercante y tocó el puerto de Hamburgo, pocas semanas antes que se desencadenara la segunda guerra mundial. Una noche se enfrascó en una violenta pelea con marineros en un bar y fue a parar a una carcel, de donde fue rescatado por el consul argentino y prácticamente expulsado de territorio alemán.

Habia viajado por puertos de Africa, de Asia y de América y sintió los deseos de regresar a su país.   En los años cuarenta despues de la guerra trabajaba por breves tiempos, pero su deseo mas profundo e irrefrenable era viajar.  Hacia 1947 traspaso la frontera con Chile con algunos recursos monetarios logrados de negocios con comerciantes judíos en Argentina y se instaló con un negocio de compra y venta de vinos al por mayor en Puerto Montt.  El local se llamaba ¨El Cuyano¨…

En 1948 contribuyó desde Puerto Montt con la provisión de mercancías y vinos para la expedición de buques de la Armada donde el Presidente Gonzalez Videla viajó a la Antártica para fundar la primera base chilena en el continente blanco.

Su vida misma era una aventura.

Me lo imagino atravesando la cordillera de los Andes, viendo pasar por la ventana del bus las enormes montañas nevadas de la zona de Osorno y Bariloche, pero en realidad el atraveso la cordillera por Los Andes y llegó primero en 1947 a Santiago, y obtuvo su visa de residente, gracias a las gestiones de su hermana mayor, que por aquel entonces era Consul de Argentina en la capital.

En Puerto Montt conoció a Rosalía Uribe y se casó con ella en 1948 y yo naci en 1949.   Rosalía, una de 13 hijos de una familia campesina de San Arturo, en la provincia de Llanquihue, se deslumbró con ese argentino de ojos azules, cabellos rubios, mirada intensa y hablar cadencioso.

Pero Ricardo tenía una sed inagotable de horizontes.

Mi madre relataba que a lo menos una vez al mes, tomaba el tren desde Puerto Montt y viajaba hasta Santiago y Viña del Mar para ir a jugar al casino.

En 1952, atrapado por su necesidad de viajar, por su espiritu nómade, dejo todos sus bienes a mi madre y partió con rumbo al Peru.  Recorrió América y hasta llegó a trabajar como actor extra en una película de suspenso y aventuras en Mexico.

Cuando inicié la búsqueda de Ricardo mi padre, por cartas, en 1977 y 1978,  logre reconstruir su periplo por el continente durante toda la década de los cincuenta y los sesenta: dos semanas en Peru, dos meses en Rio de Janeiro, 6 años en México…

Y cuando recibi la carta del Agregado de Negocios de la embajada de Argentina en Managua, informandome que habia entregado mi carta a mi padre, comprendí que estaba llegando al fin de un camino y al principio de otra ruta.  Mi madre lo había declarado muerto, mi madre lo había negado siempre a su hijo único, pero el hijo único supo salir de esa verdad dolorosa, para buscar su propia verdad.

L´histoire comme le temps, tourne en rond.

Desde entonces hubo una correspondencia alucinante entre mi padre Ricardo y yo.   Poco a poco me fue develando su increible trayectoria y sus tareas y vivencias.  Tuvo un hijo con una aborigen mexicana de la tribu de los otomies, tuvo una hija mexicana que por entonces estaba en Australia y tenía con el y su esposa un joven nicaraguense, Ricardo tambien.  Esos Rodriguez no se han reunido nunca, pero mi padre guardaba a fines de los años setenta una verdad más inquietante.   En sus escuetas cartas desde Managua durante 1978, guardaba un estricto y prudente silencio sobre sus actividades, trabajo, ocupaciones…e incluso me anunciaba en una de sus cartas, que estaba pensando en emigrar hacia Colombia.

Desde mediados de 1979 las noticias sobre la guerra civil en Nicaragua ocupaban mas y más los titulares de la prensa.

Me di entonces a la tarea rutinaria de escuchar emisiones de radio de onda corta para conocer mejor la evolución del conflicto.

Una emisora de gran utilidad fue Radio Habana Cuba, pero también las emisiones nocturnas la BBC de Londres y de Radio Noticias del Continente desde Costa Rica.  Lo interesante de la emision radial de Radio Noticias del Continente, era que daban lectura textual a los comunicados del mando superior del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) los que yo registraba en cassette para transcribirlos en mi cuaderno-agenda.   Los comunicados eran exquisitamente descriptivos de los combates que desarrollaban las fuerzas sandinistas, de manera que al cabo de una semana de escucha radial se podía adquirir un panorama geoestratégico del conflicto.   Con mi Atlas geográfico me fabriqué una carta de Nicaragua a escala, en una gran hoja de cartulina blanca, donde iba señalando los lugares y los combates.

Producido el triunfo de la revolución sandinista, en julio de 1979, recibi su carta del 9 de agosto del mismo año, donde me describe en detalle la batalla final para la toma de Managua por los rebeldes sandinistas y el armamento que se utilizó en tal refriega y cierra su espeluznante escrito con: ¨no hagas indagaciones por mi en la Embajada argentina, porque estoy fichado internacionalmente.  Viva el Frente Sandinista de Liberación Nacional, patria o muerte, venceremos…¨

Entendi entonces porqué me madre quería bautizarme Angel y Ricardo (que conocía y habia leido historia de Chile) tomó el bebe un día, lo llevó al registro civil y lo inscribió Manuel.

Encontrarme en 1978 y 1979, en las profundidades de la dictadura militar en Chile, con un padre involucrado en la lucha revolucionaria de los sandinistas en Nicaragua contra la dictadura de los Somoza, fue un choque profundo para mi.

Por esos años leía materiales de Historia de las guerras y habia logrado recuperar un pequeño manual de Mao Tse Toung llamado ¨ Seis escritos militares¨ publicado en 1972.   La lectura de los escritos militares de Mao, centrados en la experiencia de la guerrilla rural de los comunistas chinos en los años treinta y cuarenta, me permitía comprender teóricamente la relación dialéctica entre la política y la estrategia.

LAS GUERRAS MÁS CERCANAS.

Además en 1978, en Magallanes se vivió una situación de tensión pre-belica y el riesgo de una guerra con Argentina fue inminente.  Entre noviembre y diciembre de 1978 la concentración de fuerzas militares fue evidente en Punta Arenas: regimientos completos fueron trasladados a Magallanes y los riesgos de incidentes fronterizos se hicieron cotidianos.  La prensa local abundaba con noticias de ¨espias capturados¨ a ambos lados de la frontera, tension que llego a su culmine una semana antes de Navidad, cuando Punta Arenas era oscurecida en las noches y se hicieron circular instrucciones a que las familias construyan trincheras en los patios de sus casas.

Por esos meses trataba de leer todo libro o material que encontrara sobre teoria de las guerras, mi amigo Ricardo desde Inglaterra me habia hecho llegar un ejemplar resumido de ¨De la guerra¨ de Clausewitz y con mi propio Atlas universal, intentaba elaborar mapas o cartas improvisadas en grandes hojas de papel reproduciendo la geografía de la region de Magallanes.

Cuando estudié con calma en diciembre de 1978 aqui en Punta Arenas las cartas geográficas, la obra clásica de Clausewitz y observé las medidas defensivas que se notaban en la ciudad, intuí y comprendi con una cierta inquietud, que si los mandos militares de la dictadura estaban difundiendo la instrucción que las familias debían cavar trincheras en los patios y antejardines de sus casas, quería decir que eran incapaces de defender a la ciudad de Punta Arenas y que se situaban en el escenario catastrófico que la ciudad podía ser invadida por tropas argentinas… y si la ciudad podía ser invadida por las ¨tropas enemigas¨, quería decir que sus dispositivos y anillos defensivos en las pampas magallánicas iban a ser insuficientes e ineficaces para defender la capital regional.

Y me preguntaba … y si la población puntarenense estuviera armada y preparada para repeler el ataque de la infantería argentina en combate urbano, cuánto tiempo duraría la dictadura militar chilena?

La noche del 18 de diciembre de 1978 fue fatídica en la ciudad de Punta Arenas: la población había acumulado en sus casas velas y alimentos no perescibles esperando el bombardeo aéreo de la ciudad, considerada por entonces el punto focal de la defensa antiaérea chilena, pero también punto de concentración de unidades militares y navales y con una base aérea a pocos kilómetros.   La acumulación de tropas de infantería y unidades de comandos en las proximidades de la frontera, indicaba la inminencia de la guerra.

Mi habitual recorrido nocturno por las radios de onda corta, me permitía tener un panorama algo parecido a la realidad, pero el aislamiento internacional en que la dictadura tenía sumido a Chile, podía ser un factor importante a la hora de disponer de recursos, reservas y logística en caso de una guerra prolongada.   Por esos días iba los fines de semana a casa de mi amigo René y escuchando música clásica como ruido de fondo, evaluabamos las alternativas del eventual conflicto y examinabamos los aspectos políticos y ciudadanos de dicha situación.  Un día de diciembre, René me facilitó un ejemplar del libro de ¨Memorias¨  del mariscal soviético  Georgui Chúkov.   Un tesoro de la literatura militar de la segunda guerra mundial y un precioso relato de la Gran Guerra Patria soviética, desde el punto de vista de uno de los mandos militares que encabezó la captura de Berlin en 1945.

En plena pre-guerra entre Chile y Argentina, leer a Chúkov era un raro e inigualable regalo intelectual para comprender la guerra blindada, la combinación de la infantería, la artillería y los blindados en el campo de batalla.  Desde la lectura de Chúkov comencé a comprender las diferencias entre las dimensiones estratégicas, operacionales y tácticas de la Estrategia Teórica.

En casa de René, esas largas tardes de diálogo intenso, podíamos combinar la Obertura 1812 de Tchaikovski, la lectura de las Memorias del gran mariscal soviético y del tratado “De la guerra¨ de Karl von Clausewitz, y especialmente el análisis concreto de la situación  política y militar entre Chile y Argentina, a partir de la información radial y de prensa recogida.

Afortunadamente la prudente diplomacia vaticana y eclesiástica vino a salvar la torpeza de las estrategias militares chilenas y argentinas.

Pero los habitantes de la Patagonia no nos habíamos salvado de los riesgos de la guerra en aquel comienzo de los años ochenta.

Un buen día 2 de abril de 1982, la prensa nos golpeó con la noticia de la invasión argentina a las islas Falklands.

UNA GUERRA CASI EN EL PATIO DE LA CASA.

La invasión argentina al archipièlago malvinense fue un golpe para Chile y para los magallánicos.

Leíamos la prensa avidos de noticias y a los pocos días de iniciada la invasión me di a la tarea de seguir las noticias de la guerra, a partir de dos fuentes completamente antagónicas.  En las noches me hice la rutina de escuchar los boletines informativos de la BBC de Londres y la radioemisora de Rio Gallegos LU 14; grababa entonces en cassette los respectivos comunicados del mando militar (británico y argentino) y durante el día los transcribía en un cuaderno-agenda, tal como había hecho en 1979 con la guerrilla sandinista en Nicaragua.

Los ventanales del aeropuerto de Punta Arenas habian sido tapiados y la caida de un helicoptero inglés a pocos kilometros al sur de Punta Arenas, en el sector llamado de Agua Fresca, indicaban además que Chile estaba cooperando con los ingleses en esta guerra.  La tripulación fue rescatada y devuelta a Gran Bretaña vía aérea desde Santiago.   La cooperación chilena con las fuerzas británicas en combate incluía inteligencia mediante información recogida desde los radares chilenos en Magallanes que detectaban las salidas de vuelos desde el aeropuerto de Rio Gallegos.  En Punta Arenas un aspecto poco conocido de la guerra de las Falklands en 1982 fue la presencia británica en la ciudad: en el Hotel Cabo de Hornos funcionó durante varias semanas un completo equipo de periodistas y agentes ingleses para la recolección de inteligencia, con la discreción de simples pasajeros en el mejor hotel de la ciudad, pero dotados de sofisticados equipos de radioescucha.

Aun conservo en mi biblioteca una completa carta geográfica del archipiélago de las Falklands, que me regaló un periodista inglés en aquellos días y que fue de gran utilidad para seguir cartográficamente los combates.

Cuando se acercaba el mes de junio de 1982 la discrepancia entre los anuncios de los comunicados del mando británico y los partes de guerra del mando argentino era cada vez mas notoria y profunda.  Una semana antes de la rendición de las tropas argentinas en Stanley, el comunicado diario argentino anunciaba que la guerra estaba prácticamente ganada sin indicar el lugar de los combates y el comunicado británico indicaba la inminencia de la victoria inglesa señalando los lugares donde se libraban los combates.

Cuando los comunicados del mando británico por la BBC de Londres señalaron que los combates se desarrollaban en los cerros aledaños a Port Stanley, era más que evidente que las tropas argentinas invasoras iban hacia la derrota.

¿Qué nos hace comercialinos? Recuerdos y experiencias

Ha llegado a mis manos la revista “Nuestros destacados” de 2017, que recoge breves pero ilustrativos apuntes biográficos de varias generaciones de profesores, directivos y alumnos del Instituto Superior de Comercio de Punta Arenas, nuestro digno e inolvidable instituto.

Tengo la suerte que casi todos los días cuando voy camino al trabajo –sí, porque a mis 68 años de edad sigo trabajando, por una razón muy simple: “porque todavía me queda hilo en la carretilla…”- paso por calle Magallanes frente al edificio del Instituto y al pasar miro al interior, como dejando pasar una brizna de nostalgia y algún estudiante apurado me pasa a rozar con su mochila, mientras corre antes que suene el timbre y yo sonrío.

Esa revista “Nuestros destacados” me trajo una bocanada de recuerdos y de experiencias vividas y al ver las fotografías de mis ex compañeros y ex profesores, solo quiero hacer una leve corrección en el Indice:  ellos no fueron “Docentes”, porque estoy completamente seguro que, para nosotros los alumnos, fueron “maestros” con todo el profundo significado que esa palabra contiene.

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Entonces me pregunté: ¿qué nos hace comercialinos? ¿cuál es el ingrediente profundo e indeleble que nos dejó nuestro paso por dicho colegio?

Cada generación de estudiantes y profesores hace la esencia de un establecimiento educacional y le otorga actualidad a los valores que lo fundaron. Y qué más valor trascendente para el Instituto Superior de Comercio de Punta Arenas, creado en 1936  que la de hacer una educación pública, gratuita, laica y de calidad.

No es necesario hacer filosofía para responder esta pregunta.

Después de haber estudiando casi diez años dos carreras universitarias en Francia, Sociología y Ciencia Política, sometido al estricto y exigente rigor académico e intelectual de profesores universitarios de larga trayectoria, docentes que cada uno de ellos tenía 10, 15 y hasta veinte libros publicados, aprendí que la diferencia principal entre profesores y maestros, reside en que al profesor uno lo escucha y aprende, en cambio del maestro uno quiere seguir su ejemplo.

En aquellos años, yo admiraba a Miriam Troncoso, a Ramón Miranda, a Nelda Panicucci, a Sergio Lausic, a Victor Trellez… y los admiraba por su entereza moral, por la sobriedad de su estilo, por la consecuencia entre sus palabras y sus actos.

Pocos saben que mi actual e imperecedero amor y pasión por la lectura, me fue inculcado en los años sesenta por mi profesora, perdón, mi maestra de Castellano Nelda Panicucci.  Me hacía leer libros como una carrera de galgos, me prestaba un libro por semana, de manera que me veía impulsado a un torbellino de lectura, adicional a los textos que estudiábamos en su asignatura.

Me prestaba libros y cada vez que nos encontrábamos me interrogaba sobre el contenido que había leido.

Al cabo de dos años de machacar y machacar con una interminable lluvia de libros, llegué a refugiarme en las biblioteca del Instituto, donde el inspector Alfredo Legues con su ireemplazable bonhomía, terminó por pasarme las llaves de la puerta y de todos los estantes, de manera que en los recreos era yo el que abría la biblioteca, para atender a los voraces lectores.

Entonces, encerrado horas y tardes enteras en la biblioteca del Instituto, sala que en 1971 se convirtió en la sala de clases de 7º año de secretariado, leía cuanto libro adornaba sus anaqueles.  Allí estaba la enorme  Enciclopedia Universal Espasa Calpe, de 56 volúmenes, el Estudio de la Historia de Arnold Toynbee, las obras completas de los clásicos españoles desde Cervantes hasta Calderón de la Barca, todos los premios Nobel de Literatura, los grandes clásicos de la literatura griega y romana.

Todavía me veo solitario en las tardes grises de invierno, mientras afuera cae lentamente la nieve de junio, leyendo “La República” de Marco Tulio Cicerón, en medio del profundo silencio de la biblioteca del Instituto Superior de Comercio de Punta Arenas.

En poco menos de 3 años, Nelda Panicucci había logrado sumergirme en el conocimiento de las grandes obras de la literatura y las ciencias sociales de la Humanidad.

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La conquista del mundo, Hernando de Magallanes

Documental alemán traducido al español que relata las distintas etapas del viaje realizado por la expedición de Hernando de Magallanes hasta el descubrimiento del estrecho que lleva su nombre y la posterior travesía por el océano Pacífico.

La primera carta marítima y geográfica del Estrecho de Magallanes, 1520, Antonio de Pigafetta

La primera circunnavegación del mundo fue el viaje hecho de 1519 a 1522 por el navegante portugués Fernando de Magallanes (1480–1521), que realizó al servicio de España. El único relato de primera mano de la larga y tortuosa travesía de aquella expedición pionera, es el diario del noble, viajero y académico veneciano Antonio Pigafetta (circa 1480–1534). Sobreviven cuatro versiones del diario manuscrito de Pigafetta, tres en francés y una en italiano.

https://larepublicadeloslibros.wordpress.com/2017/05/26/diario-de-viaje-de-antonio-de-pigafetta-relatando-el-descubrimiento-del-estrecho-de-magallanes-1521/

Pigafetta también dibujó a mano 23 hermosos mapas a color; cada uno de los manuscritos tiene un juego completo. Aquí se muestra el mapa que hizo Pigafetta del estrecho de Magallanes, tal como se reprodujo en la edición de Carlo Amoretti de 1800 del único manuscrito en italiano.

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Cabe destacar en esta carta, que de acuerdo a su diseño, el Sur se ubica en la parte superior del dibujo y el Norte en la parte inferior.

La primera carta marítima del estrecho de Magallanes presenta el Sur arriba y el Norte abajo.  Contiene una toponimia básica: el Mare Océano al costado izquierdo (el actual océano Atlántico) y el Mare Pacífico (actual Océano Pacífico) en su costado derecho.  Señala además la bahía (puerto) de San Julián en la actual Patagonia argentina y menciona el Cabo de las 10.000 Vírgenes, en la boca oriental del Estrecho.  El conjunto del estrecho es denominado Freto Patagónico, o Estrecho Patagónico.

Cabe destacar un hecho histórico y geográfico significativo que resulta del descubrimiento del estrecho de Magallanes en 1520: es que de la evidencia histórica disponible resulta que el territorio de Chile fue descubierto por Hernando de Magallanes en 1520.  Chile fue descubierto primero por el Sur, por el Estrecho de Magallanes.

Amoretti (1741-1816) fue un sacerdote italiano, escritor, académico y científico que, como un conservador en la Biblioteca Ambrosiana de Milán, descubrió el manuscrito que por mucho tiempo se tenía como perdido. Amoretti publicó el texto en italiano con notas en 1800 y la traducción al francés el año siguiente. El mapa representa el extremo sur de América del Sur, que incluye el estrecho de Magallanes descubierto en el viaje.

El original de la carta de Antonio Pigafetta se encuentra depositado en el archivo de la Biblioteca Municipal de Estambul en Turquía, que la conserva desde que su autor fuera capturado -con todas sus pertenencias de viaje- por piratas en el mar Mediterráneo y encerrado en prisión en ese país, hasta su posterior rescate.

La argentinidad de las cosas

“No me olvido, viera, compadre, de aquellos bailes que hacen allí, tucumanos y tucumanas, todos se afanan por divertir, y hacer linda esta triste vida, así se olvida que hay que morir.”   Este mate amargo que se ceba en calma de la mano de dos conversaciones.  El tango “Volver” que derrama lágrimas de nostalgia infinita. Piazzola que vuelve a revolvernos el estómago porque ya nos revolvió el corazón. Charly García que se esmera en su grandeza díscola por no dejar de ser el ícono de los ochenta. La bandera que sube y baja por los mástiles, sin entender porqué la bajan. Mercedes Sosa que canta “Al jardín de la República” desde el alto cielo de la música. Las multitudes que pueden botar a un Presidente, viendo y festejando que un helicóptero se lo lleva. El recuerdo que vuelve como presente, siempre. Mi padre que le da la mano a Ernesto Guevara, pero se queda en Nicaragua. La boina campera que me protege del viento y me viaja lejos. Los Fronterizos que repiten “La atardecida” como una campana definitiva.  Y yo que me pregunto en las tardes sombrías, ¿dónde iremos a parar, si se apaga Balderrama?

Le Sorbonnard de Magellan – Le Soir, Bruxelles, 2003

LE SORBONNARD DE PUNTA ARENAS

Manuel, 54 ans, vit dans l’improbable capitale magellane. Avec ses diplômes français. L’île Dawson pour cicatrice.

Et son cap Horn dans l’âme.

Ici s’achève la route 3, qui descend d’Argentine depuis Buenos Aires. Punta Arenas s’étire paresseusement le long du détroit de Magellan. Capitale de la XIIe région, elle est, avec ses 120.000 habitants, la seule cité qui puisse véritablement prétendre au titre de ville, en Patagonie chilienne. Première enclave chilienne en terre australe, au milieu du XIXe, elle connut son heure de gloire entre 1892 et 1916, date à laquelle le canal de Panama lui ravit la liaison Atlantique-Pacifique. Elle est aujourd’hui l’une des nombreuses bases de la marine chilienne, éternellement aux aguets sur les flots « stratégiques ».

Ici, au contraire de tout le reste du Chili, le soleil se lève de la mer et se couche dans les montagnes. C’est une cité désuète, avec ses rues tracées au cordeau, ses vieux palais XIXe reconvertis en musée ou en banque, ses hôtels au luxe écaillé, sa zone franche aux produits improbables. En fin de journée, au pied du monument dédié à Magellan, sur les trottoirs de la grand-rue aux boutiques provinciales, les ados goûtent à « la soupe à la langue »… Le long de l’avenue qui mène de l’aéroport au centre-ville, Punta Arenas a dressé des monuments à tout. A l’éleveur de moutons, première des matières premières de Patagonie, clé de sa prospérité à la fin du XIXe. A l’immigré yougoslave, dont les descendants constituent toujours un tiers de la population locale. Au pétrole qui, de 1950 à 1980, alimentait 50 % de la consommation nationale – contre 5 % aujourd’hui. L’or noir est désormais pratiquement épuisé, mais le monument à sa gloire a été érigé en… décembre dernier.

Oh ! Ça, c’est très chilien ! Chez nous, on est capable de fêter la victoire d’un bateau de la marine qui a été coulé. Il s’appelle Manuel. Manuel Rodriguez. Il est né à Punta Arenas voici 54 ans, d’une mère chilienne et d’un père argentin, sorti de sa vie lorsqu’il avait trois ans pour entrer dans la clandestinité politique. Lui laissant le nom d’un héros de l’indépendance et ce que Manuel appelle une sensibilité de gauche.

Celui que l’on surnomme « Aisselle illustrée » lit tout ce qui lui tombe sous la main. Engels, notamment. En septembre 1973, il est l’un des délégués régionaux de l’Unité populaire, le parti de Salvador Allende. On ne s’attendait à rien, se souvient-il. Lorsque le 11 septembre, à la télé, un gros homme a lu la liste de tous ceux qui devaient se présenter à l’armée, je me suis dit : « De quoi devrions-nous avoir peur ? Qu’avons-nous à cacher ? Nous sommes au gouvernement, je suis quelqu’un de très connu ici… » Le 12, Manuel est emprisonné avec 350 autres dans une caserne de Punta Arenas. Les tortures dureront trois mois. Coups, décharges électriques, drogues, exécutions ou suicides simulés… En décembre, Manuel et ses compagnons embarquent sur deux bateaux de la marine. Direction l’île Dawson.

Büchenwald sur le détroit

Cette île de 1.330 kilomètres carrés, à 100 km au sud de Punta Arenas, au milieu du détroit, s’est déjà distinguée, au début du siècle, comme l’une des missions d’évangélisation des Salésiens, rapidement devenue mouroir des derniers Indiens Alakalufs. En descendant du bateau, nous nous sommes dit : « C’est Büchenwald. Ça n’existe pas que dans les films. » Le camp, dessiné plus d’un an auparavant par un ancien chef nazi réfugié à Porvenir, en Terre de Feu, comprend cinq baraquements entourés de deux lignes de barbelés.L’île appartenait à la marine. Personne ne soupçonnait ce qui s’y passait.

Les 180 prisonniers de Dawson se lèvent au clairon à 6 heures. A 7 heures, ils se mettent en rang pour écouter le discours d’un officier contre les marxistes, les gauchistes. Puis parcourent 5 ou 6 kilomètres à pied, jusqu’à la forêt : Toute la journée, on coupait des arbres, et le soir on ramenait le bois qui chauffait tout le camp. Manuel se baisse pour ramasser un galet noir : Il y en avait plein sur Dawson. On gravait dessus son nom, le lieu, la date, parfois un message d’amour, et on les gardait au fond de nos poches. Au fil des ans, ces pierres sont revenues à Punta Arenas avec ceux qu’on libérait. Et aujourd’hui, partout dans le monde, il y a des pierres de l’île Dawson…

En 1974, Manuel est envoyé en relégation, avant de bénéficier de l’amnistie générale, en 1978. Six ans plus tard, sa vie bascule à nouveau, lorsqu’un évêque de Magellan lui propose d’aller étudier en France. Il y restera six ans, laissant femme et enfant en Patagonie. Licencié en sociologie de l’université de Lyon, licencié en Sciences politiques de la Sorbonne, Manuel s’est spécialisé dans l’art de la guerre : Il fallait que je trouve une explication au coup d’Etat de 1973. A son retour au Chili, il travaille dans les grandes universités du Nord. Jusqu’à ce jour de 1996 où, au chevet de son fils malade, sa femme lui demande : Est-ce que tes diplômes sont trop grands pour Punta Arenas ?

Manuel Rodriguez est revenu dans sa ville natale. En face de l’île Dawson. Voici trois mois, l’association d’anciens prisonniers dont il fait partie a demandé d’y retourner : C’est important pour nous. Nous voudrions partager là un moment de réflexion et de tristesse. Y emmener nos enfants, aussi. La marine ne leur a toujours pas répondu. Par le hublot du petit coucou qui traverse le détroit vers la Terre de Feu, Manuel scrute l’île qui barbote paisiblement : On ne voit rien. Je me demande ce que sont devenus les arbres que nous avions plantés. Le camp aussi, d’ailleurs. Certains affirment qu’il a été rasé…

Manuel a quitté la militance. Aujourd’hui, il est athée, vote communiste, et se dit content, fier et satisfait du vécu. Professeur – le bonheur de ma vie – dans l’enseignement supérieur, il prépare un livre sur l’histoire du travail en Magellan, collabore régulièrement à « La Prensa austral », le quotidien local. Je vis maintenant au XXIe siècle, comme d’autres de mes amis. Mais beaucoup se sont arrêtés en 73. Outre la souffrance physique et la souffrance psychologique, il existe une souffrance de la défaite : toutes nos certitudes ont été ébranlées, nos projets laminés – même si cela a renforcé nos opinions. Le bateau a coulé, et nous avec lui. On ne refera jamais ce bateau-là. La question qu’il faut se poser alors, c’est : comment vais-je remonter ? Hélas, certains ne sont jamais remontés…

Sous sa moustache poivre et sel, Manuel cache autant de pudeur que d’aphorismes sous son aisselle illustrée. Chacun, dit-il, a un petit Pinochet au coeur. Mais aussi : Chacun a son cap Horn dans l’âme. (C. DG.)

Le

« petit champ » des Menendez

Entre 1880 et 1920, la Patagonie entière appartenait à quelques grandes familles. A San Gregorio, l’un de leurs descendants vit parmi les fantômes.

Deux immenses épaves clapotent, le cul dans l’eau du détroit de Magellan. L’« Amedeo » est sagement amarré à sa chaîne plantée dans le sable, sa coque métallique rouillée de trous béants. De l’« Ambassador » qui repose sur un madrier, il ne reste que le squelette, grillageant la vue vers le large.

A quelques mètres, en face, de l’autre côté de la route qui mène de Punta Arenas vers l’Atlantique, les bâtiments de l’estancia San Gregorio achèvent, eux aussi, de se déglinguer derrière les pancartes désignant leurs anciennes attributions : forge, hangar de tonte, cuisine, cave, épicerie, maisons des employés, chapelle… Une véritable petite ville fantôme qui, comme l’Ambassador, bénéficie du pompeux statut de « Monument national ». Eh oui ! Du point de vue culturel, nous sommes encore une nation sous-développée, reconnaît ce natif du coin. Nos ruines restent ruines, les carcasses pourrissent sur place, sans le moindre souci environnemental. De « monument national », tout cela n’a que le nom, c’est tout. Personne ne s’en occupe. Tout ce que nous montrons aux visiteurs, finalement, c’est de la nostalgie, des restes, des débris. Nous ferions mieux de ne montrer que notre nature, puisque notre histoire est tellement détruite.

Il faut avouer que, dans le genre fin des temps, si ce n’est fin du monde, San Gregorio vaut son pesant de spleen. Juste à côté du bâtiment principal de ce qui fut la première exploitation ovine de Patagonie, en 1876, quelques hommes travaillent pourtant, poussant des cohortes de moutons dans des camions : 1.700 bêtes en tout, 470 par véhicule, entassées par couches, les unes sur la tête des autres. Destination l’abattoir le plus proche, puis les Etats-Unis. Un grand échalas aux cheveux grisonnants, joues creuses, oeil brillant et mains calleuses, dirige la manoeuvre : c’est Alfonso Campos Menendez – l’un des derniers des Menendez.

A la fin du XIXe siècle, et jusque dans les années 20, la Patagonie quasi tout entière appartenait à deux familles : les Braun et les Menendez, alliés aux Behety, Nogueira et Montes. Venus, comme on dit ici, avec une main par-devant et une par-derrière, José Menendez, un Espagnol des Asturies, et son employé Mauricio Braun, un Juif russe, bâtirent en quelques années un véritable empire, soudé par des liens financiers autant que privés. Ainsi José Menendez et son épouse Maria Behety unirent-ils leur fille, Josefina, à Mauricio Braun, dont la soeur, Sara, n’était autre que la seconde épouse de José Nogueira.

Associés au sein de la Société anonyme d’exploitation de la Terre de Feu, ils possédèrent jusqu’à 2 à 3 millions d’hectares sur les îles et le continent, gérant ainsi la plus grande entreprise d’élevage de moutons au monde. Ce qui ne les empêcha d’ailleurs pas de diversifier leurs activités dans le cuivre et l’or, le transport maritime, les banques, les frigorifiques, les assurances, l’électricité, le téléphone… Entre 1920 et 1930, la crise de la laine et de violents conflits sociaux amenèrent les Braun-Menendez à se replier plutôt vers l’Argentine. Toute la ville de Punta Arenas porte aujourd’hui encore leur empreinte, depuis la pompeuse statue à Magellan de la plaza de Armas, offerte par José Menendez pour le 400e anniversaire de la découverte du Détroit, jusqu’aux somptueuses demeures qui abritent désormais hôtel, club militaire, musée. Sans oublier le cimetière, où les tombes des grandes familles croulent sous les plaques de leurs diverses sociétés, et dont Sara Braun avait juré que l’entrée principale ne s’ouvrirait qu’une seule fois, le jour de ses propres funérailles, pour se refermer à jamais…

Manoir hanté

Alfonso Campos Menendez, lui, n’a pas de maison à Punta Arenas. Et il ne pratique guère son métier d’avocat – si ce n’est pour attaquer l’Entreprise nationale du pétrole lorsque celle-ci dévaste ses terres pour y prospecter. Alfonso Campos Menendez poursuit, seul, l’élevage de moutons de ses aïeux, et vit dans la maison de José, son arrière-grand-père, parmi les ombres de la villa San Gregorio. A côté de ce qui fut, un jour, un court de tennis, des moutons de pierre gardent une pelouse râpée où de vrais moutons tentent de grappiller un peu d’herbe sèche. Derrière la façade Art nouveau, ses verrières et loggias, règne une atmosphère de manoir hanté. Agatha Christie a planté le décor. Aucune lumière ne s’allumera avant que la nuit noire ne prenne totalement possession des immenses pièces en enfilade. Au mur, des longues traînées d’humidité encadrent les portraits des ancêtres. Des bouts de plafond sont tombés depuis longtemps sur les vieux meubles polis, le parquet soigneusement ciré, les bustes hiératiques, les accessoires de bal strictement alignés dans les vitrines. L’antique phono à aiguille, ouvert, est définitivement muet, mais le vent s’est levé et siffle dans les chambranles. Alfonso Campos Menendez va et vient. S’assied. Se relève. Sert le thé sur un plateau d’argent, dans un service dépareillé de porcelaine fine, tout en musant une étrange mélopée. Puis

disparaît sans un mot, longuement. Revient. Raconte enfin…

Le bateau que vous avez vu sur la plage, l’Ambassador, est un voilier américain qui a coulé là. Tout le bois a servi à construire la première maison de mon arrière-grand-père… Le vapeur Amadeo, lui, fut 50 ans durant le navire amiral de la flotte Menendez Behety. Les Menendez avaient racheté San Gregorio en 1882. En 1894, ils possédaient ici quelque 95.000 hectares. Il y avait beaucoup d’ouvriers, d’employés, de gens de maison. Jusqu’à la réforme agraire, initiée par Eduardo Frei, dès 1967, pour redistribuer les terres au peuple. Mais c’est à Salvador Allende que Campos Menendez en veut surtout : Il nous a tout pris. Après 1973, il a, avec l’aide de l’Etat (entendez : celui de Pinochet, dont il ne prononcera par contre jamais le nom) et en rachetant des parcelles à d’autres héritiers de sa famille, reconstitué les 20.000 hectares qu’il possède aujourd’hui, et sur lesquels il pratique un élevage très extensif : Un mouton par deux hectares. C’est indispensable pour laisser la terre se régénérer. Mais la laine ne valant plus que dix fois moins qu’avant, c’est à la viande qu’il se consacre désormais. Avec l’aide de quelques ouvriers engagés à la journée.

Dans le coin, on affirme que Alfonso Campos Menendez est un peu barge. On l’appelle « Campito », le petit « campo(s) », le petit champ. On raconte que, si l’entrée de la villa San Gregorio n’a plus qu’un morceau de barrière, c’est qu’il la défonce les nuits où il part rouler, à tombeau ouvert, dans la pampa. On affirme qu’être fier de vendre 1.700 têtes en Amérique alors que, en 1919, on en vendait 300.000 en Angleterre, ça aussi, ce n’est rien d’autre que des restes de nostalgie.

Mais « Campito » n’en démord pas. Il parle même de retaper les vieux bâtiments de l’estancia : Mais je n’en ai pas les moyens. Et de toute façon, les voyous viennent systématiquement tout détruire… C’est ici en tout cas qu’il veut vivre, travailler. Seul. Sa femme et ses enfants sont partis vivre à Santiago. Lui, il est resté et restera. Par fidélité à ses ancêtres. Parce que, dit-il, j’aime profondément ce métier. Et ma liberté. Ma liberté. Ma liberté. Il se lève brusquement. Et s’évanouit dans l’obscurité des couloirs, parmi les fantômes. (C. DG.)

Le partage des eaux

Au-delà de San Gregorio, la route mène jusqu’à Punta Dungeness, le point le plus oriental de la Patagonie chilienne, le seul où le Chili touche à l’Atlantique – l’océan des Argentins ! C’est qu’on ne plaisante toujours pas, ici, avec la souveraineté de la terre et de l’eau.

Définitivement indépendant depuis 1818, le Chili n’a reconnu la région de Magellan qu’en 1822, et n’en a véritablement pris possession qu’en 1843. Dès lors, l’Argentine et le Chili ne cesseront de se quereller sur la question des frontières patagones, dont les enjeux sont stratégiques (la circulation maritime) autant qu’économiques (minerais, gaz, pétrole). Dans les années 1880-1890, les principes de délimitation sont posés : la ligne frontière passera par « les sommets les plus élevés de la cordillère qui séparent les eaux », et jamais le Chili ne pourra avoir de côte sur l’Atlantique – pas plus d’ailleurs que l’Argentine sur le Pacifique.

Mais le tracé officiel de la frontière, sur 900 kilomètres de long, ne sera définitivement adopté qu’en 1902, grâce aux arbitrages croisés de la Grande-Bretagne, des Pays-Bas et… du Vatican. Il coupe allégrement en deux canaux – tel le Beagle, entre la Terre de Feu et l’île Navarino – et lacs – tel le lac General Carrera, dans la XIe région de Aisen, qui, en argentin, se prononce lac Buenos Aires…

Même apaisée aujourd’hui, la susceptibilité territoriale n’est pas totalement éradiquée. Bases et navires de la marine chilienne pullulent toujours sur le détroit et les canaux de Magellan. Une ville comme Puerto Natales, au sud du parc naturel de Torres del Paine, garde une sensibilité à fleur de peau, car la frontière passe ici à moins de 100 km d’une mer intérieure qui, par les fjords, mène au Pacifique. Et s’en aller passer quelques heures de « l’autre côté », histoire de vérifier si l’air des deux Patagonie a la même odeur, tient du trekking bureaucratique autant que de la poésie surréaliste : prévoir patience et humour (discret).

Les habitants de Punta Arenas se souviennent encore de ce drôle d’état de siège de décembre 1978 : le couvre-feu, les voisins improvisant des tranchées dans leur jardin, la piste d’atterrissage aménagée sur le côté de la route du détroit au cas où l’aéroport serait bombardé, les grandes excavations creusées pour cacher les chars. Les cicatrices en sont toujours visibles, au beau milieu de la pampa. Là, au détour d’une route, des pancartes annoncent : « Champs minés ». Ils n’ont, de fait, jamais été déminés, faute de moyens. Et puis, il y a ces récits de soldats qui, 25 ans après, circulent toujours sous le manteau. Nous nous planquions, la nuit, à 50 mètres des barbelés de la frontière. De temps à autre, l’officier lançait : « Des volontaires pour aller chasser les lapins ? » Au premier mouvement perçu dans l’obscurité, il fallait tirer. Je suis sûr d’en avoir tué au moins deux, raconte un conscrit de l’époque. Et il ne parle pas de lapins.

Comment croire à tout cela, depuis Punta Dungeness ? La frontière, ici, se résume à un petit poteau de fer, un mince fil vert et un double barbelé qui s’arrête, pile, au phare. La plage de sable et de galets n’appartient à personne. Au loin, une station de pétrole off shore crache le feu. Un éléphant de mer sort la tête, presque à portée de caresse. Daniel Soto, premier caporal de la marine chilienne et gardien des lieux pour un an, travaille pour tout le monde : les Chiliens, les Argentins, les bateaux étrangers. Comme ce navire chinois – un des 40 de la journée – qui n’est plus qu’à 6 miles marins, une demi-heure de l’entrée du détroit. Du haut de sa tour, Daniel indique la ligne des eaux : celles du détroit, plus sombres, à droite ; à gauche, plus clairs, les flots atlantiques. Ceux sur lesquels veille son collègue argentin du cap des Vierges ou, ainsi que Magellan en avait baptisé les innombrables taches d’écume, des Onze Mille Vierges. (C. DG.)

Alfonso Coñoecar Millalonco, el hombre, el militante, el dirigente – Juan Salvador Miranda

Alfonso Coñoecar Millalonco. El hombre, el militante, el dirigente.

Es difícil poder escribir un homenaje a un amigo y también a un gran militante político de la izquierda, específicamente del Partido Comunista, pero a veces es necesario aclarar cosas que la historia oficial busca omitir.

Alfonso Coñoecar nace en la isla Chiloé y desde pequeño se dedica a trabajar junto a su familia en diversas  labores del campo. A principios de los años 70, durante el inicio del gobierno de la unidad popular se integra a una comparsa de esquila y se traslada desde Chiloé a Tierra del Fuego donde trabaja de vellonero. Le toca vivir en carne propia las duras condiciones en las cuales se desempeñaban los esquiladores y la gente del campo; él nos relataba que la siguiente temporada regresó al mismo trabajo y, sin dudas, las condiciones habían cambiado, los trabajadores comenzaron a vivir los cambios que estaba desarrollando la unidad popular. Contaba con orgullo y emoción esa parte de su vida, su inicio en la izquierda fue sellado en Tierra del Fuego en medio de la pampa donde nacen los vientos.

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Posteriormente, comienza a trabajar en el mineral de Rio Turbio en Argentina extrayendo carbón en tiempos en que las dictaduras militares dominaban nuestro continente. Ayudó a formar el sindicato de mineros en la clandestinidad y, paralelamente, comenzó a militar en el partido Comunista Argentino. Sin lugar a dudas esos fueron años difíciles donde muchas veces terminó en una celda y también sin un centavo en sus bolsillos (Ya que la empresa lo castigaba sin el pago del sueldo), pero su voluntad era inquebrantable.

Uno de los episodios poco conocidos de su vida fue cuando ayudó a muchos militantes de organizaciones revolucionarias a salir clandestinamente de Chile cruzando la frontera de a pie en tiempos oscuros de nuestra historia. También lo hizo con muchos trabajadores Chilenos que por un exilio económico no tenían empleo en su patria y les proporcionó trabajo en la vecina república; también ayudó a muchos jóvenes Chilenos para que continúen sus estudios en la Argentina. Para Coñoecar el sindicato era la herramienta que podía beneficiar directamente a los obreros y de cierta manera él aplico así esa herramienta en beneficio de los obreros. Fue un pilar fundamental para la recuperación de la democracia tanto en Chile como en Argentina y eso no se debe de olvidar, la militancia la predicaba con el ejemplo.

Cuando regresó a Puerto Natales potenció el centro de jubilados de los mineros de Rio Turbio y el club de la misma institución; ayudó a conseguir que las viudas chilenas continúen cobrando pensiones de la Mina y también logró que mucha gente que no podía jubilar en la vecina república obtuviera ese beneficio.

Comenzó a trabajar con dirigentes vecinales y deportivos, en las elecciones del año 2012 logró salir electo como concejal por el Partido Comunista y desde esa vereda trabajó muy fuerte por Puerto Natales y su gente. Conviene mencionar que logró levantar a su glorioso Partido Comunista de Chile en Ultima Esperanza. Sin lugar a dudas este hombre logro plasmar en su vida la consecuencia de la izquierda, esa que va contra viento y marea y logra llegar a buen puerto.

Hoy es un referente para mucha gente y es reconocido por el pueblo humilde. Siempre agradeceré haberte conocido y que me hayas mostrado el camino de la consecuencia y de la honestidad. Gracias Coño.

Juan Salvador Miranda Vios

Desde la nada – Sofía Kovalevskaya – Página 12

“Di lo que sabes, haz lo que tienes que hacer, sé lo que tienes que ser”. Es el año 1888 y los miembros de la Academia de Ciencias de París, una de las instituciones más prestigiosas de la época, quedan perplejos ante el título de ese trabajo maravilloso que revolucionará la investigación de astrónomos e ingenieros. Por fin alguien ha resuelto el problema sobre el movimiento del trompo. Sí, uno de los juguetes más antiguos cifraba el misterio sin resolver:  todos los puntos de un trompo que gira están en movimiento, excepto la punta de la aguja con la que el trompo toca el suelo. Este trabajo viene a explicar lo que los anteriores no han llegado a comprender respecto del lento desplazamiento de un cuerpo a una alta velocidad de giro. La búsqueda de esta respuesta no es una mera curiosidad de laboratorio, sino el pie para lograr avances en las investigaciones tanto sobre movimientos planetarios como de nuevos modelos de bicicletas.

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Tanta es la influencia del hallazgo en las ciencias como en la industria, que los franceses deciden subir el monto del premio de tres mil a cinco mil francos. Al momento de abrir el sobre que revela el nombre del autor ganador del premio, los señores de la Academia de Ciencias leen: “Sofía Kovalévskaya”, la mente maestra que los ha hipnotizado es la de una mujer. “Di lo que sabes, haz lo que tienes que hacer, se lo que tienes que ser”. Ese nombre de mujer, ahora fuera del sobre, producía a su vez otro movimiento: estaba convirtiendo el título de la obra en una declaración política. Porque para llegar a ese premio Sofía tuvo que salir de la casa paterna en un matrimonio arreglado.

A los dieciséis años ya formaba parte del movimiento nihilista ruso, en el que muchos jóvenes aceptaban casarse con mujeres para que pudieran estudiar y viajar fuera de Rusia, ya que solo podían hacerlo con el consentimiento del marido.

Una vez en Alemania, su inteligencia deslumbró a los más grandes matemáticos de la época que al tomarla como discípula sabían que en poco tiempo se enfrentarían a tener que compartir su espacio con una igual. A pesar de eso, incluso luego de haber ganado reconocimiento fuera de Rusia, jamás le dieron trabajo en su país. Sí, en cambio, fue la primera mujer catedrática en la historia cuando la Universidad de Estocolmo le dio un cargo.

Hoy hay premios y universidades y hasta un cráter en Saturno que llevan su nombre en homenaje, sin embargo se conoce poco de su obra literaria (en Argentina es la primera vez que se la traduce) y más allá de un par de biografías que en general se contradicen en los datos históricos, no es casual que fuera Alice Munro quien la inmortalizara en su cuento que da título al libro Demasiada felicidad. Munro se concentra en los últimos días de vida de Kovalévskaya y utiliza fragmentos de su diario en los que la rusa reflexiona sobre el amor de pareja, la maternidad y la lucha de las mujeres por alcanzar aquello que entendemos por felicidad.

Una nihilista es lo último que escribe antes de su precipitada muerte a los 41 años, y tanto su prosa como los temas que abarca llaman la atención por lo actual. Esta novela, que es sin duda una novela generacional, es al mismo tiempo una reflexión vigente sobre el tamaño, el peso y el valor de las causas, y más particularmente: de las causas por las que una mujer elige dar la vida. Hay dos mujeres que se cruzan en esta historia: la protagonista y su narradora.

La primera, Vera Baranstov, es una muchacha de provincia que llega desesperada a San Petersburgo en busca de ayuda. La mujer a quien acude –la narradora– es una científica que acaba de volver al país tras terminar su doctorado en Alemania y se encuentra disfrutando del reconocimiento y de la vida pública.

Sin embargo, el goce de lo logrado dura poco cuando se ve interrumpido por esa chica que llega hasta su puerta esperando una respuesta certera de su parte: necesita ser útil a una causa, su vida personal no tendrá sentido si no encuentra esa lucha por la cual vivir. El relato comienza entonces a ser el de la vida de Vera Baranstov, hija menor de una familia de terratenientes caídos en desgracia tras la abolición de la servidumbre.  Son los últimos tiempos de la Rusia zarista, en los que Alexander emancipa a los siervos como intento desesperado de atajar la revolución que se le viene encima. A su vez, recrudece la persecución ideológica contra todo aquel que demuestre cualquier atisbo anti-sistema, y los nihilistas estarán en la mira de los verdugos.

La influencia de un maestro, el amor que le despierta, su encarcelamiento y temprana muerte convertirán a Vera en una militante infatigable que buscará llegar hasta las últimas consecuencias para servir a la causa que eligió. Su amiga, la narradora, la acompaña con pesar en este camino que ha decidido seguir y aunque las acciones sacrificiales de Vera le resulten extremas, se siente continuamente interpelada por la opción de vida de esta joven.

Esa mirada, la de la mujer emancipada y científica de la época que recorre los últimos días de Vera Baranstov antes de ser deportada a los campos de exterminio de Siberia, es la que le aporta a este texto del siglo XIX la hondura y contemporaneidad de un clásico. Porque lo que se está preguntando es hasta cuándo se puede sostener la batalla, hasta qué punto tiene sentido dar la vida por una causa. En algún momento del relato, la narradora le advierte a Vera que como mujer, la pelea se libra concurriendo a la universidad.

El movimiento de mujeres en los pasillos de la academia es intenso y necesario, tal vez la única manera de ser escuchada y respetada por los hombres. Pero Vera se ríe frente a esa idea: existe demasiada opresión en las clases bajas como para conformarse solo con eso. El relato plantea estas preguntas de manera sutil, lejos de la bajada de línea y desde la evocación del encuentro amoroso entre dos mujeres que, viniendo de la misma clase privilegiada, deciden rebelarse de maneras diferentes. En ese sentido, es probable que en esta historia Kovalevskaya haya entablado un diálogo con su admirada hermana mayor –también escritora y amiga cercana de Dostoyevski– quien participa activamente de las comunas de París de 1871 y decide ser encarcelada junto a su marido cuando lo condenan a prisión por comunero, dejando atrás su carrera literaria para dedicarse de lleno a la lucha armada.

A pesar de que Una nihilista tuvo que sortear serios problemas de censura en su país natal, fue publicada en Suecia y en Rusia en 1892, un año después de la muerte de Sofía Kovalévskaya.

Luciana De Mello -Página 12. https://www.pagina12.com.ar/12828-desde-la-nada

Mujeres que hicieron Historia: Louise Michel

Louise Michel (Vroncourt-la-Côte, Haute-Marne, 29 de mayo de 1830Marsella, 9 de enero de 1905) fue una educadora, poetisa y escritora anarquista francesa, una de las principales figuras de la Comuna de París. Fue la primera en enarbolar la bandera negra, que bajo su impulso se convertirá en uno de los símbolos del anarquismo.

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Juventud.

Era hija natural de una sirvienta, Marie Anne Michel, y del terrateniente Étienne-Charles Demahis o más probablemente de su hijo, Laurent Demahis.1 Sus abuelos paternos le dieron una buena educación basada en principios liberales, y Louise leía a Voltaire y a Jean-Jacques Rousseau.2 En sus memorias, Louise Michel recuerda su infancia como un periodo muy feliz de su vida. Soñaba con ser poeta.3 Luego de la muerte de su abuelo en 1850, estudia para ser maestra pero su rechazo a prestar juramento a Napoleón III le impide entrar en la enseñanza pública. Por ese motivo, entre 1852 y 1855, abre sucesivamente escuelas libres en Audeloncourt, Clefmont y Millières (Haute-Marne), invirtiendo la herencia que le habían legado sus abuelos. Practica una enseñanza basada en los ideales republicanos y en una pedagogía innovadora, lo que levantará suspicacia entre los padres de sus alumnos y le valdrá alguna que otra amonestación por parte de las autoridades. Insistía en el sentido de la responsabilidad y en la participación activa del alumnado, prohibía los castigos, daba clases de ciencias naturales y escribía pequeñas piezas teatrales que las alumnas representaban en clase.3

París.

En 1856, Louise Michel se traslada a París donde se dedica a la enseñanza sin interrupción durante quince años. En 1865, abre una escuela en el 24 de la calle Houdon, y crea otra en la calle Oudot en 1868. Le interesa la literatura y publica varios textos, en particular unos poemas que firma bajo el seudónimo “Enjolras”, un personaje de la novela Los Miserables, de Víctor Hugo.

Conoce a Víctor Hugo, una de las personalidades más famosas y respetadas de la época, con quien mantendrá una correspondencia de 1850 a 1879.2 Se introduce en los ambientes revolucionarios donde traba amistad con Eugène Varlin, Raoul Rigault et Emile Eudes, y es colaboradora habitual de periódicos de la oposición como Le cri du peuple (El grito del pueblo), cuyo redactor jefe es su amigo Jules Vallès. En 1862, es socia de la “Unión de los poetas”, y en 1869 es secretaria de la “Sociedad Democrática de Moralización” que tenía por finalidad ayudar a las trabajadoras obreras.2

El 1 de septiembre de 1870, la derrota de Napoleón III en la guerra franco-prusiana pone fin a la dictadura imperial. Los acontecimientos precipitan la proclamación de la república, mientras el ejército prusiano marcha sobre París. Louise Michel entra a formar parte del Comité de Vigilancia del barrio de Montmartre, una de las asociaciones vecinales que se crean en cada distrito parisino para organizar la defensa de la capital. Allí conoce al militante blanquista Théophile Ferré con el que mantendrá una relación sentimental.1

La Comuna de París.

En París cercado por el ejército prusiano, el Gobierno de Defensa Nacional refugiado en Versalles y las fuerzas republicanas radicales parisinas competían por la supremacía política desde septiembre de 1870. Louise Michel es entonces seguidora del movimiento revolucionario fundado por el republicano socialista Louis Auguste Blanqui.1 En los últimos meses del año, participa en sendas manifestaciones populares, y en enero de 1871, cuando las tropas del general Trochu abren fuego contra la multitud delante de la alcaldía de París, Louise, vestida de guarda nacional, responde disparando.

Louise Michel en uniforme de guarda nacional.

 

Está en primera fila de los acontecimientos de los 17 y 18 de marzo de 1871, que marcan el inicio de la Comuna de París. Cuando el gobierno de Versalles envía sus tropas apoderarse de los cañones de la Guarda Nacional emplazados en la colina de Montmartre, Louise Michel es presidenta del Comité de Vigilancia del distrito XVIII. Como tal, encabeza la manifestación de mujeres que impedirá que los cañones pasen a manos de los “Versalleses”, y logrará que los soldados confraternicen con los guardias nacionales y el pueblo parisino.4

Louise mantiene una destacada labor social y militante en los apenas dos meses que dura la sublevación parisina. Anima el “Club de la Revolución” de la iglesia Saint-Bernard de la Chapelle, en el distrito XVIII,1 y consigue del alcalde del distrito de Montmartre, Georges Clemenceau, la creación de comedores para los niños del barrio. Organiza también un servicio de guarderías infantiles en toda la capital, y apoya ideas muy novedosas como la creación de escuelas profesionales y de orfanatos laicos.

Cuando las tropas del gobierno de Versalles asaltan París en abril-mayo de 1871, combate, fusil en mano, en las barricadas de Clamart, Neuilly e Issy-les-Moulineaux.5 Participa como enfermera, recogiendo y atendiendo a los heridos, y recluta mujeres para llevar las ambulancias.1 Como guarda del 61º batallón de Montmartre,1 lidera un batallón femenino cuyo coraje destacará en las últimas batallas libradas por los comuneros, en el cementerio de Montmartre y en Clignancourt, donde muchas de sus compañeras pierden la vida. Louise logra escapar, pero se entrega a los “versalleses” a los pocos días, para obtener la liberación de su madre que había sido arrestada en su lugar y la amenazaban con fusilarla si no se entregaba.6 Théophile Ferré es detenido a su vez: será ejecutado en noviembre de 18716 y Louise le dedicará el poema les oeillets rouges (los claveles rojos). En diciembre de 1871, es llevada ante el 4° consejo de guerra6 bajo la acusación de intento de derrocar al gobierno e incitar a los ciudadanos a tomar las armas en defensa propia. La condenan a diez años de destierro después de haber declarado en el juicio:

No me quiero defender. Pertenezco por entero a la revolución social. Declaro aceptar la responsabilidad de mis actos.(…)Ya que, según parece, todo corazón que lucha por la libertad sólo tiene derecho a un poco de plomo, exijo mi parte. Si me dejáis vivir, no cesaré de clamar venganza y de denunciar, en venganza de mis hermanos, a los asesinos de esta Comisión.

Deportación a Nueva Caledonia.

Louise Michel en Nueva Caledonia.

 

Deportada a Nueva Caledonia en el vapor “Virginie” el 8 de agosto de 1873,6 después de cumplir 20 meses en prisión, colabora con quienes luchaban por la independencia política de esa colonia francesa. Por esta época la prensa de Versalles le adosó los motes de la Louve rouge, la Bonne Louise (la loba roja y la buena Louise).7 Traba entonces una relación duradera con Henri Rochefort, un famoso polemista, y conoce a Nathalie Lemel, otra figura activa en la Comuna de París, que acerca a Louise a las ideas anarquistas. Permanece en Nueva Caledonia por siete años, rechazando el tratamiento especial que se reservaba a las mujeres.1 Estudia y recoge datos sobre la fauna y la flora de la isla, elaborando un repertorio que enviará al Instituto Geográfico en París. Durante esos años, se acerca a los canacos, considerados como peligrosos y hasta antropófagos por la mayoría de los franceses. Aprende su lengua y desarrolla una labor educativa con los nativos, por los que tomará partido en la revuelta de 1878, a diferencia de muchos otros deportados comuneros.8 1Funda el periódico Petites Affiches de la Nouvelle-Calédonie y publica Légendes et chansons de gestes canaques. En 1879, se le permite instalarse en la isla de Noumea y se le autoriza a retomar su labor docente, primero como maestra de los hijos de los deportados franceses, y luego en escuelas de niñas.

Regreso a Francia.

Amparada por la amnistía parcial concedida a los participantes en la Comuna de París, Louise Michel regresa a París en 1880. El pueblo parisino le reserva una calurosa bienvenida y es ovacionada por la multitud. Dos meses más tarde, su obra La miseria se publica por entregas con enorme éxito. En 1881, asiste al entierro de Auguste Blanqui y pronuncia su elogio fúnebre.6

Su pasión militante permanece inalterada, y multiplica conferencias e intervenciones en mítines. En 1883, en un mitin en París, Louise Michel, para desmarcarse de los socialistas autoritarios y parlamentaristas, se pronuncia a favor de la adopción de la bandera negra por los anarquistas (socialistas libertarios). Su compromiso siempre se formaliza en acciones concretas. En 1883, Louise Michel encabeza, junto con Emile Pouget, una manifestación de desempleados que culmina con el saqueo de tres panaderías, y con enfrentamientos con la policía. A las pocas semanas, Louise se entrega a las autoridades, y es condenada a seis años de prisión y 10 años de libertad vigilada. En la cárcel de Saint-Lazare sale en defensa de las prostitutas encarceladas, y denuncia su condición de víctimas explotadas por la sociedad.9 Será amnistiada por el presidente de la República, Jules Grévy, en 1886. En un primer tiempo Louise rechaza la amnistía, pero finalmente la acepta.6 10 En 1887, se declara públicamente en contra de la pena de muerte. Un año más tarde cuando da un discurso en Le Havre, es víctima de un atentado perpetrado por un monárquico. Herida por dos tiros en la cabeza,9 se negará a denunciar a su agresor. Sus amigos Georges Clemenceau y Lissagaray, entre otros, la visitan en su casa mientras ella se recupera de su herida.11

Por sus discursos incendiarios es arrestada nuevamente y nuevamente liberada. Todos sus movimientos son vigilados de cerca por informadores de la policía y los informes acusatorios se acumulan.9 En abril de 1890, tras un discurso suyo en Saint-Étienne y otro mitin en Vienne que deriva en una manifestación violenta, es arrestada y encarcelada pero se le concede la libertad provisional. La rechaza porque los demás detenidos no se benefician de la misma medida, y se niega a abandonar su celda. La orden de detención es levantada pero Louise sigue sin querer dejar la cárcel mientras sus compañeros permanezcan presos. De rabia, destroza todo lo que se encuentra en su celda. El médico mandado para examinarla solicita su internamiento en un siquiátrico, pero las autoridades, temiendo la reacción de sus numerosos seguidores, acaban por liberarla a principios de junio de 1890.6 Por temor a que la internen, se exilia al mes siguiente a Londres (Inglaterra), donde gestionará una escuela libertaria durante varios años. A su regreso a Francia en 1895, una manifestación de simpatizantes le da la bienvenida. El mismo año, funda el periódico Le libertaire junto con Sébastien Faure. Adoptará una actitud moderada en la defensa del caso Dreyfus.

Durante los diez últimos años de su vida, reside entre Londres y París donde supervisa la edición de sus obras. Sus actividades fueron constantemente vigiladas por la policía y fue detenida en numerosas ocasiones, como en 1897, cuando es detenida en Bruselas y expulsada de Bélgica.6 Considerada ya como una figura destacada del anarquismo, multiplica las conferencias en Londres, París y toda Francia, y mantiene una participación activa en numerosas acciones reivindicativas a pesar de su avanzada edad. En 1896, participa en Londres en el Congreso internacional socialista de los trabajadores y de las uniones sindicalistas obreras, en el que se produce la ruptura entre los marxistas y los anarquistas. Escribe Memorias de la Comuna en 1898.

En 1903 y 1904, a la edad de 74 años, recorre Francia con su amigo el anarquista Ernest Girault para dar una serie de conferencias. En el mismo tiempo, su salud se degrada progresivamente: en 1902, una neumonía casi le quita la vida, y la enfermedad y el agotamiento la obligan en dos ocasiones a interrumpir su gira, en 1903 y en 1904. En mayo de 1904, retoma sus conferencias y prosigue con los viajes programados.

Louise Michel muere de una pulmonía en enero de 1905, en la habitación n° 11 del Hotel Oasis de Marsella, mientras daba una serie de conferencias para trabajadores. Miles de personas acudirán a su funeral en París.

Su legado social.

Activa luchadora de la Comuna de París, educadora popular, y feminista, Louise Michel sigue siendo hoy en día una figura emblemática del anarquismo francés y del movimiento obrero en general.

Todo poder encarna la maldición y la tiranía; por eso me declaro anarquista

Luchadora incansable, altruista, dedicada a la causa de los más desvalidos, su personalidad exhibía un profundo coraje.

En las numerosas reseñas que se han publicado sobre su vida, se ha reiterado el hecho de que hubiese vestido ropa masculina, intentando así convertir en un acto de reivindicación feminista lo que, al parecer, no fue más que una anécdota puntual. Sería tal vez más realista atenerse a las propias declaraciones de Louise Michel al respecto en el juicio de diciembre de 1871, teniendo en cuenta la franqueza inquebrantable que siempre demostró tener frente a sus acusadores:12

  • El presidente (del tribunal): ¿Al parecer Usted llevó diversos trajes durante la Comuna?
  • Louise Michel: Vestía como de costumbre. Sólo añadía un cinto rojo sobre mi ropa.
  • El presidente: ¿No vistió en varias ocasiones un traje de hombre?
  • Louise Michel: Sólo una vez, el 18 de marzo; iba vestida de guarda nacional para no llamar la atención.

No hay constancia de que Louise Michel hubiese llevado vestimenta masculina ni antes ni después de aquel momento. Su feminismo se inscribía en el conjunto de su lucha a favor de la igualdad, no solamente de género, sino social y política.13

Aunque su obra literaria cuente con pocos ensayos teóricos y varios poemas, leyendas y cuentos, algunos para niños, Louise Michel es recordada principalmente por su activismo en pro de la revolución social. Su novela La miseria anticipa la crisis social de los suburbios de las grandes urbes francesas, a principios del siglo XXI. En reconocimiento a su labor docente, con frecuencia se pone su nombre a escuelas primarias y secundarias en muchas ciudades francesas.

En la Guerra Civil española, dos batallones de brigadistas internacionales llevaban el nombre de Louise Michel.14

Hasta 1916, una manifestación recordatoria le rendía homenaje cada año en su tumba en Levallois-Perret. Desde 1937, una estación del Metro de París lleva su nombre. En 2004, el jardín situado al pie de la basílica del Sagrado-Corazón en Montmartre, París, fue rebautizado en su honor.

Notas y referencias.

  1. Saltar a:a b c d e f g h Jean Maitron, Dictionnaire biographique du Mouvement ouvrier français, Les Éditions de l’Atelier, 1997, entrada ‘Louise Michel’.
  2. Saltar a:a b c Louise Michel, en la web toupie.org. Acceso 9-07-2012 (en francés).
  3. Saltar a:a b Louise Michel, Histoire de ma vie, edición crítica de Xavière Gauthier, Presses Universitaires de Lyon, 2000, pág. 9, ISBN 2-7297-0648-8
  4. Volver arriba Xavière Gauthier, págs. 9-10.
  5. Volver arriba Louise Michel et sa légende, en 1789-1945 l’histoire par l’image, histoire-image.org, web realizada conjuntamente por Réunion de musées nationaux Grand Palais, el ministerio de Cultura y Comunicación de Francia y el ministerio de Eduación de Francia. Acceso 9-07-2012 (en francés).
  6. Saltar a:a b c d e f g h Chronologie de la vie de Louise Michel, en Qui était Louise Michel ?, web del instituto Louise Michel de Bobigny. Acceso 9-07-2012 (en francés).
  7. Volver arriba Xavière Gauthier, pág. 177.
  8. Volver arriba Xavière Gauthier, págs. 11-12.
  9. Saltar a:a b c Xavière Gauthier, pág. 12.
  10. Volver arriba Carta del 4 de mayo de 1885 a Lissagaray, in René Bidouze, Lissagaray, la plume et l’épée, Les Éditions Ouvrières, 1991, ISBN 2-7082 28079-X.
  11. Volver arriba René Bidouze, Lissagaray, la plume et l’épée, Les Éditions Ouvrières, 1991, pág. 193-194, ISBN 2-7082 28079-X.
  12. Volver arriba in la gaceta La Gazette des tribunaux, diciembre de 1871
  13. Volver arriba Xavière Gauthier, La Vierge rouge, Edición de Paris-Max Chaleil, 1999. Primera edición bajo el título : L’insoumise, biographie romancée de Louise Michel.
  14. Volver arriba Batallón Louise Michel

Obras.

  • À travers la vie, poesía, París, 1894.
  • Le Bâtard impérial, por L. Michel y J. Winter, París, 1883.
  • Le claque-dents, París.
  • La Commune, París, 1898.
  • Contes et légendes, París, 1884.
  • Les Crimes de l’époque, novelas inéditas, París, 1888.
  • Défense de Louise Michel, Burdeos, 1883.
  • L’Ère nouvelle, pensée dernière, souvenirs de Calédonie (canciones de los prisioneros), París, 1887
  • La Fille du peuple por L. Michel y A. Grippa, París (1883)
  • Le Gars Yvon, légende bretonne, París, 1882.
  • Lectures encyclopédiques par cycles attractifs, París, 1888.
  • Ligue internationale des femmes révolutionnaires, Appel à une réunion. Firmado como “Louise Michel”, París, 1882.
  • Le livre du jour de l’an : historiettes, contes et légendes pour les enfants, París, 1872.
  • Lueurs dans l’ombre. Plus d’idiots, plus de fous. L’âme intelligente. L’idée libre. L’esprit lucide de la terre à Dieu… París, 1861.
  • Manifeste et proclamation de Louise Michel aux citoyennes de Paris, Firmado “Louise Maboul”, París, 1883.
  • Mémoires, París, 1886, t. 1. (en línea en fr.wikisource) (en francés)
  • Les Méprises, grand roman de mœurs parisiennes, por Louise Michel y Jean Guêtré, París, 1882.
  • Les Microbes humains, París, 1886.
  • La Misère por Louise Michel, segunda parte, y Jean Guêtré primera parte, París, 1882.
  • Le Monde nouveau, París, 1888
  • Lettres à Victor Hugo 1850-1879, Mercure de France, 2005.

Obras póstumas:

  • Vol. I. Avant la Commune. Prefacio de Laurent Tailhade, Alfortville, 1905.
  • Les Paysans por Louise Michel y Émile Gautier, París, Incompleto.
  • Prise de possession, Saint-Denis, 1890.
  • Le Rêve (en una obra de Constant Martin), París, 1898.
  • Légendes et chants de gestes canaques. Présentation. Gérard Oberlé. Edición 1900. 1988.
  • Je vous écris de ma nuit, correspondance générale, 1850-1904, edición de Xavière Gauthier, Édition de Paris-Max Chaleil, 1999.

Bibliografía.

  • Nic Maclellan, Louise Michel, Editorial Ocean Sur, 2007.
  • Isabel Moyano Ramos, Juan C. Ordóñez Podadera, Louise Michel, una revisión biográfica a partir de sus memorias (1830-1905) p. 59-72, in Feminismos en las dos orillas, coord. por Rosa María Ballesteros García, Carlota Escudero Gallegos, Universidad de Málaga, 2007.
  • Andrea D´Atri, Luchadoras, Historia de mujeres que hicieron historia, Ediciones IPS, Argentina, 2006.
  • Irma Boyer, La Vierge rouge. Louise Michel, d’après des documents inédits, avec quatre portraits, André Delpeuch ed., 1927.
  • Clotilde Chauvin, Louise Michel en Algérie, La tournée de conférences de Louise Michel et Ernest Girault en Algérie (octobre-décembre 1904), Ediciones Libertaires, 2007.
  • Pierre Durand, Louise Michel ou la révolution romantique, Editorial Français Réunis, 1971.
  • Pierre Durand, Louise Michel, la passion, editorial Le Temps des cerises, Pantin, 2005. Poemas selectos de Louise Michel.
  • Françoise d’Eaubonne, Louise Michel la Canaque : 1873-1880, Editorial Encre, 1985.
  • Xavière Gauthier, La Vierge rouge, Edición de Paris-Max Chaleil, 1999. Primera edición bajo el título : L’insoumise, biographie romancée de Louise Michel.
  • Ernest Girault, La Bonne Louise, Bibliothèque des auteurs modernes, 1906.
  • Xavier de La Fournière, Louise Michel, matricule 2182, Perrin, 1986.
  • Paule Lejeune, Louise Michel l’indomptable, Éditions Des Femmes, 1978.
  • Jean Maitron, Histoire du Mouvement anarchiste.
  • Yves Murie, Victorine, le grand secret de Louise Michel, edición del autor, 2000.
  • Yves Murie, L’enfant de la Vierge rouge, L’Harmattan, 2003.
  • Fernand Planche, La vie ardente et intrépide de Louise Michel, Edición Tops-H. Trinquier, 2005.
  • Michel Ragon, Georges et Louise, Albin Michel, 2000.
  • Anne Sizaire, Louise Michel : l’absolu de la générosité, Desclée de Brouwer, 1995.
  • Édith Thomas, Louise Michel ou la Velléda de l’anarchie, Gallimard, 1971.

Fuente: Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Louise_Michel

Mujeres que hicieron Historia: Alexandra David-Neel

Louise Eugénie Alexandrine Marie David, más conocida por su pseudónimo Alexandra David-Néel (Saint-Mandé, 24 de octubre de 1868Digne-les-Bains, 8 de septiembre de 1969) fue sucesiva o simultáneamente orientalista, cantante de ópera, periodista, exploradora, anarquista, espiritualista, budista y escritora francobelga.2 4 6

Es conocida principalmente por su visita a Lhasa (1924), capital del Tíbet, ciudad prohibida a los extranjeros. Escribió más de 30 libros acerca de religiones orientales, filosofía y sus viajes. Sus enseñanzas fueron trasmitidas por sus principales amigos y discípulos: Yondgen y el francés Swami Asuri Kapila (Cesar Della Rosa). Sus obras han sido muy bien documentadas e influyeron en los escritores “beatJack Kerouac y Allen Ginsberg, así como en el filósofo Alan Watts.

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Infancia y juventud (1868-1904)

Nacida en París, a los seis años se mudó a Ixelles (una de las comunas de Bruselas). El padre de Alexandra fue profesor (y militante republicano a raíz de la revolución de 1848, amigo del geógrafo anarquista Élisée Reclus), y su madre una mujer católica que quiso para ella una educación religiosa.8 Alexandra frecuentó durante toda su infancia y su adolescencia a Élisée Reclus. Éste la lleva a interesarse por las ideas anarquistas de la época (Max Stirner, Mijaíl Bakunin…) y por las ideas feministas que le inspiraron la publicación de Pour la vie. Por otra parte, se convirtió en colaboradora libre de La fronde, periódico feminista administrado cooperativamente por mujeres, creado por Marguerite Durand, y participó en varias reuniones del «consejo nacional de mujeres francesas» o italianas, aunque rechazó algunas posiciones adoptadas en estas reuniones (por ejemplo, el derecho al voto), prefiriendo la lucha por la emancipación a nivel económico, según ella causa esencial de la desgracia de las mujeres, que no pueden disfrutar de independencia financiera. Por otra parte, Alexandra se alejó de estas «amables aves, de precioso plumaje», refiriéndose a las feministas procedentes de la alta sociedad, que olvidaban la lucha económica a la que debían enfrentarse la mayoría de las mujeres.

La mujer casada (1904-1911)

El 4 de agosto de 1904 se casó en Túnez con Philippe Néel, ingeniero en jefe de los ferrocarriles tunecinos, conocido en el casino de Túnez, y de quien era amante desde el 15 de septiembre de 1900. Aunque su vida en común fue a veces tempestuosa, estuvo siempre impregnada de respeto mutuo. El matrimonio se terminó definitivamente el 9 de agosto de 1911 por su marcha para su segundo viaje a la India (1911-1925). No obstante, después de esta separación ambos esposos entablaron una abundante correspondencia que no acabaría hasta la muerte de Philippe Néel en febrero de 1941. Desgraciadamente, de esta correspondencia sólo se conservan las copias de las cartas escritas por Alexandra; parece que las escritas por su marido se perdieron debido a las tribulaciones de Alexandra en la guerra civil china, a mediados de los años 1940.

Viajes y vida mística.

Sus intereses ideológicos atrajeron a la joven desde el principio, por medio de sus viajes famosos y largas estancias en el Tíbet fue adquiriendo gran conocimiento de los lamasbudistas. Alexandra llegó a pasar largos años de enseñanza y, su nervio curioso, la motivaba a querer siempre más, elevar su conocimiento.

En especial, una práctica, un juego peligroso, algo que no debió conocer nunca fue el inicio de su particular verano. Alexandra se mostró muy interesada por una práctica budista denominada creación de un tulpa. Los lamas budistas le advirtieron que era una enseñanza nada recomendable, pues consiste en la creación de un fantasma generado a través de nuestra mente. Alexandra fue advertida de que estas creaciones podían volverse peligrosas o incontrolables. Demasiado tarde, Alexandra estaba fascinada con la idea e ignoró la advertencia de sus educadores.

Bajo la concepción del mundo según los lamas, el universo en el que vivimos es una proyección creada por nosotros mismos, no hay fenómeno que exista si no es concebido por el espíritu humano. Los tulpas son entidades creadas por la mente de los lamas y son generalmente utilizados como esclavos. Son figuras visibles, tangibles, creadas por la imaginación de los iniciados.

Alexandra se alejó del resto de sus compañeros y, una vez aislada de todo, comenzó a concentrarse en dicha práctica. Ella visualizó en su interior lo que quería crear, imaginando un monje de baja estatura y gordo. Quería que fuese alegre y de inocente actitud. Tras una dura sesión, aquella entidad apareció frente a ella.

Aquella entidad era algo así como un robot, sólo realizaba y respondía a los mandatos de su creadora. Con una sonrisa fija en su rostro, el monje accedía sin rechistar a lo que ella le ordenaba. Lamentablemente, no siempre fue así y aquel tulpa comenzó a realizar actividades que no les había sido encomendadas. Tal era la independencia de aquel fantasma de apariencia corpórea que los demás monjes lo confundían con uno más. Aquella entidad comenzaba a ser un ser con voluntad propia.

A medida que iba siendo más independiente, los rasgos físicos que aquel bonachón monje fantasma fueron cambiando. Su afable sonrisa fue cambiada por otra más pícara, su mirada pasó a ser malévola y nada afable para todos los que convivían con aquel extraño ser. La propia Alexandra comenzó a sentir miedo.

En su libro publicado, Magic and Mystery in Tibet, Alexandra David-Néel narra los seis duros meses que duró el invertir aquel proceso, conseguir que su creación se desvaneciera. Aquel monje se había hecho insoportable y Alexandra tardó antes de conseguir invertir aquel proceso. “No hay nada extraño en el hecho que pueda haber creado mi propia alucinación. Lo interesante es que en estos casos de materialización, otras personas ven las formas de pensamientos creadas.”- declaró la antropóloga cuando posteriormente se le galardonó con una medalla de oro por La Sociedad Geográfica de París y nombrada Caballero de la Legión de Honor.

Los tulpas son la materialización física de nuestros pensamientos y emociones. Cuantos más pensamientos, emociones y creencias se junten, con mayor realidad se mostrará esta materialización.

Alexandra escribió mucho tras su regreso a París sobre estas creaciones mentales y otras grandes vivencias que tuvo en el Tíbet, le llamó también la atención los kilómetros que podían los lamas recorrer sonámbulos sin cansarse.

Como gran luchadora, emprendió un último viaje a sus 100 años para conocer el Himalaya, donde Alexandra buscaba la iluminación rodeada de muchos peregrinos. Sin duda, fue una vida enteramente dedicada al descubrimiento. Tal fue el grado de su pasión que Alexandra dejó todo lo demás como secundario en su vida. En una de sus estancias en la India, recibió un telegrama que le notifica que su marido ha muerto.

Su marido había mantenido correspondencia con ella de manera muy asidua, puesto que los viajes de ella siempre lo mantenían distanciado. Cuando Alexandra leyó el telegrama, le dijo a los que le rodeaban en ese momento: “He perdido un maravilloso marido y a mi mejor amigo”. No sabemos si se refería a perderlo porque había muerto o al ser consciente que cuando leía aquello caía en la cuenta de que llevaba veintiocho años sin acercarse a verle.

“La aventura será mi única razón de ser”- sentenció una vez, antes de sumergirse en un nuevo reto. Alexandra era una mujer de retos, como cuando se propuso pasar dos largos años en una cueva y dedicar todo el tiempo a la meditación. Acompañada únicamente por su maestro, Alexandra aprendió tibetano y el tantrismo budista en una cueva a 4.000 metros de altitud y a punto de morir congelada al sólo llevar una fina túnica de algodón. Pero para ella, todo aquello era excitante. “Será duro, pero increíblemente interesante”- comentó la exploradora a sus amigos antes de meterse en la cueva.

Su resistencia era algo que Alexandra preparaba concienzudamente, no quería que ninguna práctica no le fuese posible debido a alguna limitación física. Por ello, se preparaba a fondo caminando a diario 40 kilómetros. La antropóloga fue capaz de superar temperaturas extremas, animales salvajes, hambre y enfermedades. “Para aquél que sabe mirar y sentir, cada minuto de esta vida libre y vagabunda es una auténtica gloria” – confesaba emocionada a sus seguidores, disfrazada de mendiga, con la cara ennegrecida por el hollín y el cabello oscurecido con tinta china.

Obra.

Nota : los títulos y nombres de editores son los actuales. Para una bibliografía más formal, ir al sitio oficial indicado infra.

  • 1898: Pour la vie – réflexions sur tous les faits de société (Éditions « les nuits rouges »)
  • 1909: Le féminisme rationnel (Éditions « les nuits rouges »)
  • 1911: Le Modernisme bouddhiste et le bouddhisme du Bouddha (Alcan)
  • 1921: Le Bouddhisme du Bouddha (Éditions du Rocher)
  • 1927: Voyage d’une Parisienne à Lhassa (Plon)
  • 1929: Mystiques et magiciens du Tibet (Plon)
  • 1930: Initiations lamaïques (Pygmalion)
  • 1931: La Vie surhumaine de Guésar de Ling : L’Iliade des Tibétains (Éditions du Rocher) – colaboró el lama Yongden
  • 1933: Au pays des brigands-gentilshommes (Plon)
  • 1935: Le Lama aux cinq sagesses (Plon)
  • 1938: Magie d’amour et magie noire. Scènes du Tibet Inconnu (Plon)
  • 1939: Le Bouddhisme : ses doctrines et ses méthodes (Éditions du Rocher)
  • 1940: Sous des nuées d’orage (Plon)
  • 1949: Au cœur des Himalayas : le Népal (Pygmalion)
  • 1951: Astavakra Gita – réédité (date non connue) en un volume unique « Astavakra Gita – Avadhuta Gita, poemas sánscritos vedantinos » (Éditions du Rocher)
  • 1951 : Les Enseignements secrets des bouddhistes tibétains, la vue pénétrante (Pygmalion)
  • 1951 : L’Inde hier, aujourd’hui, demain, reeditado y aumentado en 1969 con el título L’Inde où j’ai vécu (Plon)
  • 1952: Textes tibétains inédits (Pygmalion)
  • 1953: Le Vieux Tibet face à la Chine nouvelle (Plon)
  • 1954: La Puissance du néant, novela del lama Yongden, tradujo y anotó A. D.-N. (Plon)
  • Grammaire de la langue tibétaine parlée
  • 1958: Avadhuta Gita – reeditado (fecha desconocida) en un vol. único « Astavakra Gita – Avadhuta Gita, poemas sánscritos vedantinos » (Éditions du Rocher)
  • 1958: La connaissance transcendante (Pygmalion)
  • 1961: Immortalité et réincarnation (Éditions du Rocher)
  • 1964: Quarante siècles d’expansion chinoise (Plon)
  • 1970: En Chine – l’Amour universel et l’Individualisme intégral (Plon) – edición póstuma
  • 1972: Sortilèges du mystère (Plon) – póstuma
  • 1975: Vivre au Tibet: cuisine, traditions et images (ed. Robert Morel, Apt) – póstuma
  • 1986 : La Lampe de sagesse (Éditions du Rocher)
  • 1998: Pour la vie, et autres textes libertaires inédits, 1895-1907, presentó Joëlle Désiré-Marchand (Éditions Les Nuits Rouges)
  • 1999: Grand Tibet et vaste Chine (Plon), 1139 p., ISBN 2-259-19169-X (rassemble plusieurs de ses livres: Au pays des brigands gentilshommes, Voyage d’une Parisienne à Lhassa, Sous des nuées d’orage (incorrectamente titulado Sous une nuée d’orage sur la couverture), A l’ouest barbare de la vaste Chine, Le vieux Tibet face à la Chine nouvelle), et comporte une « Notice biographique : Alexandra David-Néel. Écrivain – Orientaliste – Exploratrice », écrite par Marie-Madeleine Peyronnet et Franck Tréguier) – édition posthume
  • 2000: Correspondance avec son mari, édition intégrale 1904-1941 (Plon), póstumo, reprenant les deux volumes publiés précédemment :
    • 1975: Journal de voyage : Lettres à son mari, 11 août 1904 – 27 décembre 1917. Vol. 1 (Éd. Marie-Madeleine Peyronnet)
    • 1976: Journal de voyage : Lettres à son mari, 14 janvier 1918 – 31 décembre 1940. Vol. 2 (Éd. Marie-Madeleine Peyronnet)
  • 2000: Le féminisme rationnel (articles inédits du journal La Fronde), suivi par Les femmes, ces immigrées de l’intérieur, de Catherine Lafon (Éditions Les Nuits Rouges)
  • 2003: Féministe et libertaire. Écrits de jeunesse (compilation des deux parutions précédentes, 1998 et 2000) (Éditions Les Nuits Rouges)

Estudios sobre Alexandra David-Néel. 

  • Jeanne Denys, Alexandra David-Néel au Tibet (une supercherie dévoilée), La Pensée universelle, 1972, 231 p.
  • Marie-Madeleine Peyronnet, Dix ans avec Alexandra David-Néel, Plon, 1973 (reeditado 1998)
  • (en inglés) B. Norwick, Alexandra David-Neel’s Adventures in Tibet, Fact or Fiction?, in The Tibet Journal 1 ( 3 & 4) otoño 1976, pp. 70-74
  • Jacques Brosse, Alexandra David-Neel, Retz, 1978, (reeditó Albin Michel, 1991)
  • Le Tibet d’Alexandra David-Néel, album de fotos, Plon, 1979
  • Jean Chalon, Le lumineux destin d’Alexandra David-Néel, Librairie académique Perrin, 1985, ISBN 2-262-00353-X
  • (en inglés) Ruth Middleton, Alexandra David-Néel, Portrait of an Adventurer, Shambhala, Boston, 1989
  • Éric Le Nabour, Alexandra David-Néel, Lattès-Ushuaia, 1992
  • Joëlle Désiré-Marchand, Les itinéraires d’Alexandra David-Néel, Arthaud, 1996 (ver 2ª ed. revisada y aumentada en 2004)
  • Joëlle Désiré-Marchand, Alexandra David-Néel, Arthaud, 1997
  • (en inglés) Barbara Foster & Michael Foster, The Secret Lives of Alexandra David-Neel: A Biography of the Explorer of Tibet and Its Forbidden Practices, Woodstock, The Overbook Press, 1998
  • Joëlle Désiré-Marchand, Tibet, voyage à Lhassa, sur les traces d’Alexandra-David Néel (fotos de Stefano Ponsotti), Arthaud, 2004
  • Joëlle Désiré-Marchand, Alexandra David-Néel. Vie et voyages. Itinéraires géographiques et spirituels, Artaud, 2009 (2ª ed. revisada y aumentada, de la obra de 1996)
  • Gilles van Grasdorff, Alexandra David-Néel, Pygmalion, 2011, ISBN 2-7564-0416-0
  • Gwenaëlle Abolivier, Alexandra David-Néel, une exploratrice sur le toit du monde, Éditions Ados d’âne, 2012

Filme sobre Alexandra David-Néel

Referencias. 

  1. Volver arriba Biography of Alexandra David-Néel at alexandra-david-neel.com
  2. Volver arriba “At the same time, she joined various secret societies – she would reach the thirtieth degree in the mixed Scottish Rite of Freemasonry – while feminist and anarchist groups greeted her with enthusiasm…In 1899, she wrote an anarchist treatise prefaced by the anarchist geographer Elisée Reclus. Frightened publishers refused, however, to publish this book written by a woman so proud she could not accept any abuses by the State, army, Church or high finance.”1
  3. Volver arriba “A Mystic in Tibet – Alexandra David-Neel” by Brian Haughton.
  4. Volver arriba “Mystic, anarchist, occultist and traveller, Louise Eugenie Alexandrine Marie David was born in Paris on the 24th of October 1868…In 1899, Alexandra composed an anarchist treatise with a preface by the French geographer and anarchist Elisée Reclus (1820–1905). Publishers were, however, too terrified to publish the book, though her friend Jean Haustont printed copies himself and it was eventually translated into five languages.”3
  5. Volver arriba “1868 – France: Alexandra David-Neel lives, Paris.”
  6. Volver arriba “ALEXANDRA DAVID-NEEL, Daily Bleed Saint 2001–2008 First woman explorer of Tibet and its mysteries. Successively & simultaneously anarchist, singer, feminist, explorer, writer, lecturer, photographer, buddhist, architect, mail artist, sanskrit grammarian & Centenarian.”5
  7. Volver arriba Alexandra David-Neel: Explorer at the Roof of the World – Page 24 Earle Rice – 2004.
  8. Volver arriba “At last, in the autumn of 1895, Alexandra landed a … 31 She spent the next two years touring French Indochina, now Vietnam, appearing in Hanoi, Haiphong, and elsewhere, while performing lead roles in such operas as La Traviata and Carmen”7

Fuente: Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Alexandra_David-N%C3%A9el

Mujeres que hicieron Historia: Aleksandra Kollontai

Aleksandra “Shura” Mijáilovna Kollontái (en ruso: Алекса́ндра Миха́йловна Коллонта́й) (San Petersburgo, 19 de marzojul./ 31 de marzo de 1872greg.Moscú, 9 de marzo de 1952) fue una destacada política y feminista rusa. Comunista y revolucionaria fue la primera mujer de la historia en ocupar un puesto en el gobierno de una nación.

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Biografía. 

Pertenecía a una familia aristocrática rusa de origen ucraniano que anclaba sus raíces más allá del siglo XIII. Su padre, Mikhail Alekseevich Domontovich, era un general al servicio del zar, y su madre, Alexandra Androvna Masalina-Mravinskaia provenía de una familia de campesinos finlandeses que había hecho una gran fortuna en la industria maderera.3 Aleksandra estuvo siempre muy unida a su padre, quien inculcó en la joven el interés por la historia y la política desde una óptica liberal. Con su madre tendría algún que otro conflicto, sobre todo cuando mostró interés por continuar sus estudios, algo que para su madre, no era apto ni necesario para una mujer. Fue educada por un instructor particular.4

A los 19 conoció al que sería su marido, Vladimir Ludvigovich Kollontai, un estudiante de ingeniería de origen modesto que no fue aceptado por su madre. Tras afiliarse en 1896 al partido socialista abandonó a su marido y su hijo para estudiar en Zúrich (Suiza) centro neurálgico de las jóvenes estudiosas afines a las ideas socialistas. Se afilió al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso en 1899.5

Participó en los acontecimientos revolucionarios de 1905, tras presenciar la matanza de obreros frente al Palacio de Invierno.6Kollontái trabajó entonces escribiendo artículos y organizando asociaciones de trabajadoras rusas. Tuvo que exiliarse a raíz de la publicación de un artículo titulado Finlandia y el socialismo en el que animaba a los finlandeses a sublevarse contra la ocupación rusa. Esto le dio oportunidad de viajar por toda Europa, entrando en contacto con diversos partidos socialistas en países como Alemania, Gran Bretaña y Francia.7

Para la querida camarada Louise Bryant de su amiga Alexandra Kollontay. Petrogrado, 1 de septiembre de 1918

Se opuso activamente a la Primera Guerra Mundial, por sus motivaciones imperialistas al servicio de la clase dominante. En este sentido participó en la Conferencia de Zimmerwald en 1915.8 En esta época también se unió a los bolcheviques y viajo por diversos países haciendo campaña contra la guerra.9

Al desatarse los sucesos que desembocaron en la Revolución de Octubre Aleksandra Kollontái regresó a Rusia, donde fue elegida miembro del Comité Ejecutivo del Sóviet de Petrogrado. Apoyó a Lenin en su visión de los soviets como organismos para el ejercicio del poder y la necesidad de superar la revolución burguesa con la revolución proletaria.6

Pocos meses antes de octubre de 1917 fue elegida miembro del Comité Central del Partido y votó a favor de la insurrección y de la toma del Palacio de Invierno para construir así un Estado obrero.

Tras la toma del poder Aleksandra Kollontái fue elegida para la Comisaría del Pueblo para la Asistencia Pública en el gobierno del Sovnarkom. Fue una de las personas que más trabajaron para conseguir los derechos y libertades de las mujeres, modificando aspectos de las leyes que hacían a la mujer una subordinada del varón, le negaban derecho al voto y la hacían ganar menos salario y trabajar en peores condiciones que los varones. La Revolución consiguió poner las bases para igualdad real entre varones y mujeres, liberando las relaciones familiares y las relaciones sexuales. Se aprobaron el divorcio y el aborto, y se otorgaba a las mujeres beneficios sociales en forma de salarios de maternidad, guarderías y hogares para los niños. Asimismo se desarrollaron campañas de información para dar a conocer a las mujeres sus nuevos derechos.

En 1918 Kollontái fue una de las organizadoras del Primer Congreso de Mujeres Trabajadoras de toda Rusia. De este congreso nació el Zhenotdel (Departamento de la Mujer), un organismo dedicado a promover la participación de las mujeres en la vida pública, y en proyectos sociales, y de manera muy especial la lucha contra el analfabetismo. El Zhenotdel tenía su propia revista llamada Kommunistka (Mujer Comunista) y Kollontái era parte de su Consejo editorial. Todo este esfuerzo que consiguió poner las bases para el surgimiento de la mujer nueva en toda Rusia.

En 1921 Kollontái fue cofundadora de la Oposición Obrera, que encabezó con el dirigente de los trabajadores metalúrgicos Alexander Shliápnikov. Esta corriente tenía como consignas entregar la dirección de la economía a un Congreso de productores, que los sindicatos establecieran la dirección de las empresas y fábricas y que los trabajadores eligieran a los principales administradores. El Congreso del partido ordenó disolver este grupo, decisión que fue apelada inútilmente ante la Internacional Comunista.

Aleksandra Kollontái quedó marginada y perdió su influencia política. En 1923 pasó al servicio diplomático. Fue nombrada embajadora de la Unión Soviética (primera mujer embajadora de la historia) en Noruega y posteriormente en Suecia y México. En Suecia tuvo como médica personal y amiga a la líder feminista Ada Nilsson, con la que mantuvo después una afectuosa correspondencia, encargándole incluso los medicamentos que no podía obtener en la URSS. También formó parte de la delegación soviética en la Sociedad de Naciones. Este exilio dorado la salvó, primero de las deportaciones que a partir de 1927 afectaron entre otros a sus compañeros de la Oposición Obrera y a la Oposición de Izquierda y más tarde, en la década siguiente, de morir ejecutada cuando, uno a uno, otros antiguos dirigentes bolcheviques corrieron esa suerte.

Derechos de las mujeres. 

Kollontai trató el tema de la liberación sexual femenina en dos de sus obras: La Nueva Mujer y El Amor en la Sociedad Comunista. Para ella la “mujer nueva” se caracterizaría por exigencias propias, afirmando su personalidad, protestando por la servidumbre de la mujer dentro del Estado y de la familia y luchando por sus derechos dejando de ser el complemento del esposo.

El matrimonio que convertía a la esposa en una propiedad más del marido sería sustituido por la unión libre entre sexos, basada en el verdadero y puro amor y no en lazos contractuales.

En las relaciones sexuales la mujer nueva no renunciaría a su naturaleza femenina, ni al placer de la carne y elegiría libremente al hombre que quisiese como padre de su descendencia. Sobre la prostitución considera que se trata de una experiencia insatisfactoria tanto para el hombre, que comprando las caricias de una mujer nunca experimentará el verdadero éxtasis erótico, como para la prostituta, que nunca alcanzará plenitud y armonía vendiendo su cuerpo.10

Algunas publicaciones.

  • Autobiografia de una mujer sexualmente emancipada y otros textos sobre el amor. Horas y Horas, Madrid 2015, ISBN 978-84-96004-62-7
  • Autobiographie einer sexuell emanzipierten Kommunistin. Guhl, Berlín 1989, ISBN 3-88220-015-4
  • Ich habe viele Leben gelebt… Autobiographische Aufzeichnungen. Dietz, Berlín (DDR) 1987, ISBN 3-7609-0523-4 (ligeramente reducida en comparación con la ver. rusa, con 50 fig.)
  • Mein Leben in der Diplomatie. Aufzeichnungen aus den Jahren 1922 bis 1945. Dietz, Berlín 2003, ISBN 3-320-02043-9
  • Die neue Moral und die Arbeiterklasse. Verlag Frauenpolitik, Münster 1977, ISBN 3-88175-025-8
  • Die Situation der Frau in der gesellschaftlichen Entwicklung. 14 Vorlesungen. Verlag Neue Kritik, Frankfurt/M. 1977, ISBN 3-8015-0140-X
  • Wassilissa Malygina. Erzählungen über „Wege der Liebe“ im frühen Sowjet-Russland. Frauen zwischen Ehe und Revolution. Verlag Roter Stern, Frankfurt/M. 1974, ISBN 3-87877-067-7 (repr. ed. Berlín 1925)
  • Wege der Liebe. Drei Erzählungen. Der Morgenbuch-Verlag, Berlín 1992, ISBN 3-371-00357-4 (repr. ed. Berlín 1925)
  • Der weite Weg. Erzählungen, Aufsätze, Kommentare. Verlag Neue Kritik, Frankfurt/M. 1979, ISBN 3-8015-0160-4

Fuente: Wikipedia.