Los magallánicos

PREFACIO

Desde distintas disciplinas y en distintos momentos pasados, me he interrogado acerca de la identidad cultural de los habitantes de la región de Magallanes y en particular, cuáles serían los rasgos culturales que permiten identificar la singularidad de los magallánicos.

Mirado desde la Geografía, el territorio de Magallanes aparece como una gigantesca falla geológica, como un espacio desmembrado, como una suma desordenada de islas, archipiélagos, glaciares, ríos y vastas estepas, una síntesis donde la naturaleza -aún en movimiento- reunió accidentes geográficos y formó inmensas bellezas escénicas, que no se han terminado de descubrir.

Desde el punto de vista histórico, podría decirse que el descubrimiento del estrecho en 1520 es un acontecimiento liminar, que continúa ocurriendo a lo largo de quinientos años de exploraciones y navegaciones.

Cuando se piensa Magallanes desde la Ciencia Política o la Sociología, resulta una comunidad humana muy peculiar, especialmente diferente e interesante para investigar y tratar de comprender.

Este ensayo tiene por objeto presentar un conjunto de ideas y reflexiones en torno a la identidad y la cultura magallánicas.

Diversos conceptos y categorías de análisis aquí utilizados provienen del campo de las Ciencias Sociales, en especial de la Historia, la Sociología, la Antropología, la Arqueología, la Ciencia Política y la Psicología Social. El enfoque que he adoptado aquí, por lo tanto, es multidisciplinario.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, marzo de 2019.

INTRODUCCIÓN

Probablemente la región de Magallanes y sus habitantes, situados en el extremo austral del continente sudamericano y al sur final de Chile, es uno de los territorios más extraños e insólitos de todo el país y acaso del mundo.

Motivo permanente de atracción para turistas curiosos y para visitantes sorprendidos, la austral región de Magallanes es objeto de la imaginación viajera de los europeos desde el siglo XVI.

Cuando comenzó la presencia humana en la Patagonia, hace más de 10.000 años entraron los primeros nómades por la cordillera de Baguales y recorrieron todo el territorio austral, siguiendo al guanaco y atravesaron hacia la Tierra del Fuego, cuando el estrecho aún no había sido abierto por el retroceso de los hielos, al tiempo que los pueblos nómades canoeros llegaron en el Holoceno tardío para conocer y habitar los intrincados canales.

Por estos mares finales navegaron científicos, marinos, botánicos, astrónomos, aventureros, piratas y corsarios de todas las nacionalidades a lo largo de más de tres siglos, se impresionaron con los vientos huracanados y se maravillaron con las bellezas naturales, con los inmensos escenarios naturales dominados por el silencio imponente de estas tierras al fin del mundo.

Por aquí pasaron Charles Darwin y el capitán Robert Fitz Roy, quién tuvo la desverguenza de secuestrar a unos cuantos aborígenes patagones y llevarlos a Europa para mostrarlos en los museos de ese continente “civilizado”. Los marinos británicos los apodaron Fuegia Basket, Jemmy Button y York Minster y FitzRoy los había llevado a Inglaterra para “civilizarlos”.

Interrogarse sobre la identidad, y específicamente sobre la identidad de un espacio regional, supone poner en tensión, los símbolos y los atributos, con la representación colectiva que dichos objetos producen. No se trata solamente de explorar los orígenes y las razones de esos orígenes, sino de dar cuenta que la simbología y los valores y conceptos que integran una determinada identidad, ocurren en realidad en la mente de las personas y se traducen a la vez, en formas de representación.

La identidad cultural es una construcción simbólica y social que contiene el sentido de pertenencia de un determinado grupo social en relación con el espacio geográfico que considera suyo y funciona como un criterio para diferenciarse respecto de otros grupos y territorios.

Además, no debemos dejar de recordar que la identidad es un valor en disputa y en constante evolución. Con frecuencia no existe acuerdo total ni unanimidad respecto de los atributos de una identidad, porque las personas difieren en su manera de “leer e interpretar” la realidad en que viven. Los patrones culturales de referencia de una determinada comunidad en un territorio, van evolucionando en el tiempo.

En la práctica social, plantea Bourdieu, los criterios de la identidad, como el dialecto, la lengua o los acentos locales, son el objeto de representaciones mentales, es decir, de actos de percepción y apreciación, de conocimiento y reconocimiento, donde los individuos traducen sus ideas, en objetos o representaciones fácticas, en cosas (banderas, escudos, enseñas, insignias, emblemas) y al mismo tiempo, esas representaciones se traducen en razones, en maneras de pensar, en formas de interpretar los hechos y la realidad. (Bourdieu, P.: L’identité et la représentation. Actes de la recherche en sciences sociales 35. Elements pour une reflexion critique sur l’idee de région. Paris, 1980, p. 65).

De alguna manera también, la identidad -como síntesis de valores y atributos propios- marca una frontera invisible, un límite entre la pertenencia a un grupo y la no-pertenencia a otros grupos, diferencia que permite la inclusión o la exclusión.

El punto de partida material de la formación de la identidad se encuentra en el territorio.

UNA GEOGRAFÍA AGRESTE Y EXTREMA

Puede afirmarse que en Magallanes, la última tierra austral de América y el puente natural hacia la Antártica, la naturaleza sigue siendo más fuerte que los seres humanos.

Magallanes forma parte de la Patagonia: una misma geografía desolada y agreste y casi una misma historia.

En Magallanes se encuentran los mayores glaciares, gigantescos bosques inexplorados, las reservas de carbón y de gas natural más importantes del territorio nacional, enormes riquezas pesqueras y uno de los laboratorios naturales más importantes del hemisferio sur del planeta.

Si se piensa en términos de lugar histórico, por el descubrimiento del estrecho de Magallanes en 1520, antes de la llegada de Valdivia al centro de Chile, puede afirmarse -como algunos han sugerido- que Chile comienza en Magallanes, en historia y en geografía.

Magallanes es además, el comienzo del territorio antártico, uno de los componentes esenciales de la condición austral de este espacio natural.

Aunque los magallánicos se han demorado en comprender y asumir la importancia de la proximidad antártica, incluso de reconocerse como “antarticanos”, si están comenzando a comprender el potencial de futuro que tiene esta región austral para la ciencia antártica.

Pero además, el territorio magallánico es profundamente marítimo: aquí se encuentran los tres pasajes marítimos naturales más importantes entre el Atlántico y el Pacífico: el estrecho de Magallanes, el canal Beagle y el paso de Drake. Magallanes es la región más marítima de Chile, la única que tiene salida natural hacia los dos océanos.

El Cabo de Hornos refleja esa manera impredecible y tormentosa de la idiosincracia de los magallánicos.

Y por eso, probablemente en las profundidades de su manera de ser, cada magallánico y magallánica lleva un “cabo de hornos” en su corazón.

Profundamente marcada por una geografía desmembrada e inhóspita, con un clima frío por su cercanía con los espacios antárticos, Magallanes es una tierra desolada y extrema, donde dominan los vientos, las cuatro estaciones en un solo día, donde el invierno se extiende a lo largo de cuatro o cinco meses y donde el verano permite el amanecer desde las cuatro de la madrugada y el sol se pone tras las montañas después de las 10 de la noche.

Es el invierno magallánico una parte del modo de vida de sus habitantes: ese sol esquivo que aparece en el mes de julio, hacia las 9 de la mañana, se levanta apenas sobre los techos rojos de las casas al mediodía y se vuelve a esconder a las 4 de la tarde, para dar paso a la fría oscuridad de la noche.

Si, porque Magallanes es una insólita e irrepetible singularidad humana y territorial.

Es el único lugar de Chile, donde el sol sale desde el mar, desde el estrecho de Magallanes y se pone tras las montañas que forman la península de Brunswick, la última frontera del continente americano. Miles de islas y archipiélagos forman el frente del océano Pacífico, una geografía singular dominada por el estrecho de Magallanes, el legendario pasaje natural entre el océano Atlántico y el océano Pacifico que descubriera el navegante portugués en 1520.

Cuando Fernao de Magalhaes navegó por el estrecho en 1520 y abrió la ruta transoceánica, alcanzó a divisar a los aborígenes fueguinos que encendieron enormes fogatas en la playa a su paso y pudo conocerlos de cerca.

Mientras desde el resto del mundo miran hacia el sur tratando de comprender este último rincón habitado del planeta, los magallánicos miran hacia el norte, tratando que los comprendan…y los respeten…

¿QUIÉNES SON LOS MAGALLÁNICOS?

El ser magallánico impone una identidad patagónica: similares rasgos y sentimientos de pertenencia con los habitantes de Aysén, con los que viven en las provincias australes de Santa Cruz y Tierra del Fuego argentina, la misma distancia con la capital nacional y la misma desconfianza con el centralismo.

Sus habitantes forman una comunidad local, provinciana, fuertemente arraigada a su tierra y a la familia, apegada a sus costumbres, resultado de a lo menos dos siglos de permanente y lenta mezcla y mestizaje cultural. Como sucede sin duda con gentes de otras latitudes, los magallánicos encuentran siempre la forma de encontrarse y de reunirse, en cualquier ciudad del mundo donde se encuentren, formando así, además, esa invisible pero poderosa red de la diáspora magallánica y patagónica dispersa en los cinco continentes.

En Magallanes, salvo los últimos restos de los pueblos originarios canoeros, que luchan por sobrevivir a la modernidad, todos los magallánicos son mestizos e inmigrantes.

Un rasgo característico de la cultura y la idiosincracia magallánica es el regionalismo: una suma de demandas y aspiraciones insatisfechas y de fuerte orgullo por el territorio extremo donde viven. El regionalismo magallánico trasciende las fronteras de las clases sociales y de las pertenencias religiosas, filosóficas o políticas.

Frente a la geografía y al clima extremo, esta es una población escasa: apenas poco más de 160.000 habitantes para una extensión de
132,291 km², sin contar el territorio antártico.

Y porque los magallánicos viven lejos de todo o el resto del mundo vive lejos de Magallanes, aquí se vive un regionalismo distinto.

Un regionalismo que protesta y se indigna periódicamente contra el centralismo, contra la mirada lejana y algo arrogante de los santiaguinos y de quienes toman las decisiones en la capital de Chile. El territorio (1848-1925) y la provincia (1925-1980) de Magallanes fue una de las últimas en obtener la representación parlamentaria propia, y el derecho a elegir a sus representantes municipales. Y todos saben que desde 1848 hasta 1964, sus Intendentes eran nombrados por el gobierno central que designaba siempre a ilustres santiaguinos, que venían a gobernar el sur del mundo.

Los magallánicos miran con una cierta y casi justificada desconfianza a los emigrados transitorios llegados desde el centro de Chile. La expresión “gente mala del Norte” forma parte del imaginario colectivo de los habitantes de la región, como un estigma inconsciente pero real, para referirse a contrabandistas, ladrones, mercachifles y negociantes foráneos que llegaban a Magallanes con malas artes y malas intenciones.

En su manera de ser, los magallánicos expresan una cierta complacencia con las condiciones rigurosas del clima: se alegran en cierto modo de cómo los santiaguinos y visitantes sufren y se enfrentan a los vientos destemplados o al frío inclemente del invierno.

Hay un cierto pesimismo sombrío en la idiosincracia de los magallánicos, el que se refleja en una toponimia que traduce la desolación de la que hablaba Gabriela Mistral…Ultima Esperanza, Bahía Inutil…

En el imaginario magallánico, pueblerino incluso, y a través del tiempo se forma un discurso de identidad que marca y subraya la diferencia: ellos y nosotros, los “chumangos” y los nortinos, los “magallánicos” y los afuerinos. Un discurso que tiende a reforzar los sentimientos de pertenencia y apego con la tierra de origen.

El chileno que llega a Magallanes observa de inmediato la diferencia: un cierto acento cantado en el lenguaje, un tono algo irónico en el humor, la frecuencia de los apodos y sobrenombres, la amabilidad y hospitalidad, el ritmo de vida más lento y pausado, el placer por la buena mesa (y su eterna combinación de carne y papas), una cierta idealización de la tierra y la cultura magallánica, una bandera regional propia.

En general, los magallánicos son un pueblo paciente, algo hermético, poco comunicativo, hospitalario, pero distante.

Pero esa paciencia magallánica tiene límites.

Los magallánicos se distinguen por su estilo provinciano de vida. Todavía persiste en los hogares magallánicos esa mezcla de costumbres y tradiciones chilotas y croatas, el fuerte dominio de la mujer en la vida familiar y social, un cierto machismo paternalista que aun perdura en las relaciones sociales y una capacidad dificultosa para adaptarse a los cambios.

La influencia y las costumbres chilotas vienen desde los origenes de la creación de la colonia de Punta Arenas en 1843 y forman lo esencial de la cultura del pueblo magallánico. Es una cultura chilota transplantada a Magallanes donde ha recibido los aportes de otros grupos migrantes, durante el siglo XIX y XX: porteños de Valparaíso, penquistas de Concepción y Talcahuano, sureños de Valdivia, Puerto Montt y Aysén.

Chilotes fueron los primeros colonos en 1843 y 1848, chilotes fueron los primeros marinos y pescadores, gañanes y peones, carpinteros de ribera y agricultores, hasta la llegada de los primeros colonos europeos desde 1860 en adelante.

Así se fueron formando también las diferencias sociales entre el pueblo trabajador y los patrones y administradores.

UNA HISTORIA TAN TURBULENTA COMO LA GEOGRAFÍA

La historia social de Magallanes no es una secuencia azucarada de fechas y de nombres de supuestos “pioneros” emprendedores, sino que está formada de numerosos episodios de expresión colectiva por la libertad, por la justicia, por la igualdad.

En Magallanes, en realidad los primeros pioneros, los verdaderos pioneros, fueron los primeros carpinteros y albañiles que construyeron casas, edificios, puentes, caminos, calles, veredas, muelles, galpones, bodegas y almacenes, los primeros pescadores que navegaron los canales, los primeros maestros que enseñaron, los primeros artesanos que hicieron posible la técnica, fabricaron los artefactos y herramientas y movieron las máquinas, las primeras mujeres que engendraron sus hijos en esta tierra.

Las protestas masivas de los magallánicos son parte de la historia turbulenta de un territorio no apto para gente con poco carácter.

No provoque usted a los magallánicos ni permita que vayan acumulando rabia, porque debajo del frío y del hielo, puede haber un volcán.

En 1912 salieron a protestar en Punta Arenas y reclamaron por la prensa contra la implantación de la Aduana, en una ciudad pujante que había sido declarada Puerto Libre en 1867.

En 1916 los obreros de las estancias, los cargadores de los muelles y los artesanos de las industrias, paralizaron las estancias de todo Magallanes durante 56 días y lograron paralizar las estancias de toda la Patagonia chileno-argentina, reclamando sueldos justos y 8 horas de jornada de trabajo.

En 1919 los obreros natalinos cansados de las humillaciones y las injusticias se tomaron el pueblo de Puerto Natales, incendiaron un almacén y resolvieron a piedrazos y a balazos sus diferencias con la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego: esa fue la “rebelión de los tirapiedras”.

En 1948 los magallánicos reclamaron que se instale una refinería de petróleo en Magallanes.

En 1959 exigieron y defendieron el Puerto Libre en una de las manifestaciones ciudadanas más masivas de su época.

En 1984 fueron los magallánicos los primeros en Chile que le gritaron “asesino” al dictador en su cara. Ese fue el “Puntarenazo”, uno de los momentos claves en la historia social y en la memoria de los habitantes de la región.

En 2011 decenas de miles de magallánicos (en Punta Arenas, en Natales, en Porvenir) paralizaron durante una semana la región completa, exigiendo un precio justo del gas natural, combustible de primera necesidad en la zona, hasta que lograron que el gobierno diera pie atrás en su insensata decisión de subir en un 17% las tarifas.

El magallánico, como buen provinciano, es lento para reflexionar y tomar decisiones, es mesurado y moderado para considerar los hechos, no acostumbra ni a la violencia ni al insulto, porque tiene una paciencia tranquila para soportar las dificultades, las injusticias y las adversidades. Pero no acepta que abusen de su paciencia.

FUENTES Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bate, L.F.: Primeras investigaciones sobre el arte rupestre de la Patagonia chilena. Anales del Instituto de la Patagonia.

Borrero, L.A.: Historia reciente de la arqueología patagónica. Buenos Aires, 1995. Universidad de Buenos Aires.

Bourdieu, P.: L’identité et la représentation. Actes de la recherche en sciences sociales 35, 63–70. Elements pour une reflexion critique sur l’idee de région. Paris, 1980.

Conway, W.: Patagonia: los grandes espacios y la vida silvestre. Buenos Aires, 2007. Editorial El Ateneo. 390 p.

Molina, W.: Identidad regional en Magallanes, sus expresiones simbólicas y territoriales. Magallania vol.39 no.1 Punta Arenas,  2011.

Orquera, L.A.: Tradiciones culturales y evolución en Patagonia. La Plata, 1985. Universidad Nacional de La Plata.

Saxon, E.: La prehistoria del Fuego – Patagonia: colonización de un habitat marginal. Punta Arenas, 1976. Anales del Instituto de la Patagonia.

El asalto e incendio a la Federación Obrera de Magallanes del 27 de julio de 1920 a la luz de nuevos antecedentes documentales

Los sucesos del 27 de julio de 1920, constituyen una fecha altamente significativa y simbólica en la historia social en Magallanes y la Patagonia.  Estos hechos han sido recordados e historiados muy frecuentemente, siendo la versión histórica más completa hasta ahora publicada en Magallanes, la que realizó el historiador magallánico Carlos Vega Delgado.

Sin embargo, el surgimiento y compulsa de nuevas fuentes y evidencias documentales sobre estos hechos, ha abierto nuevas vetas a la investigación histórica y al conocimiento, las que permiten aportar una visión más completa y más compleja sobre los acontecimientos, revelándonos el rol de cada uno de los principales protagonistas.

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La importancia histórica de este acontecimiento, está asociada por una parte, a la memoria popular de los magallánicos, especialmente de los movimientos sociales y sindicales a través de todo el siglo XX que cada 27 de julio conmemoran, recuerdan y relacionan el drama ocurrido en 1920 con los hechos de la actualidad; y por otra parte, porque a lo largo de casi un siglo transcurrido han ido apareciendo distintas fuentes y versiones de esos hechos.  Tumbas, plazas y memoriales, además de una abundante literatura histórica, marcan concretamente esa memoria histórica y popular en la región de Magallanes.

Materiales documentales inéditos como el expediente del juicio realizado por el Primer Juzgado de Letras de Punta Arenas entre 1920 y 1922, así como la oportunidad de acceder y revisar los registros escritos en el Libro de Partes y Libro de Atenciones de la Cruz Roja de Punta Arenas, la lectura de algunos registros de actas de sesiones de la Logia Masónica “Estrella de Magallanes” de Punta Arenas y de los Libros de Partes de las distintas Compañías del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas, permiten ahora elaborar una descripción y una interpretación más amplia, crítica y detallada de aquellos trágicos acontecimientos.

Otra fuente inédita a la que se ha accedido son las Notas Personales de Esteban Scarpa C., cuyos manuscritos originales se encuentran en la Colección Scarpa del Museo Regional de Magallanes en Punta Arenas, cuyo relato transcribimos textual en este ensayo, ya que enriquece la visión histórica de los hechos.

Junto con una lectura crítica y explicativa, aquí se presenta una secuencia cronológica de los hechos realmente ocurridos, a la luz de la información histórica actualmente disponible.  Además, se presenta un panorama histórico del contexto político y social nacional y local al año 1920 y un análisis crítico respecto de las causas, motivaciones, responsabilidades y autoría de los hechos.

Esta es una contribución a la memoria histórica del trabajo y los trabajadores en la región de Magallanes y la Patagonia.

Manuel Luis Rodríguez U.

Lea y descargue aquí el ensayo en su versión completa:

ENSAYO ASALTO INCENDIO FOM 27 JULIO 1920 NUEVOS ANTECEDENTES

 

El asalto e incendio de la Federación Obrera de Magallanes en 1920 a la luz de nuevos antecedentes documentales – Ensayo

Nos acercamos a una nueva fecha del 27 de julio.

Los sucesos del 27 de julio de 1920, constituyen una fecha altamente significativa y simbólica en la historia social en Magallanes y la Patagonia. Estos hechos han sido recordados e historiados muy frecuentemente, siendo la versión histórica más completa hasta ahora publicada en Magallanes, la que realizó el historiador magallánico Carlos Vega Delgado.

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Sin embargo, el surgimiento y compulsa de nuevas fuentes y evidencias documentales sobre estos hechos, ha abierto nuevas vetas a la investigación histórica y al conocimiento, las que permiten aportar una visión mucho más completa y más compleja sobre los acontecimientos de aquella época, revelándonos el rol de cada uno de los principales protagonistas.

La importancia histórica de este acontecimiento, está asociada por una parte, a la memoria popular de los magallánicos, especialmente de los movimientos sociales y sindicales a través de todo el siglo XX que cada 27 de julio conmemoran, recuerdan y relacionan el drama ocurrido en 1920 con los hechos de la actualidad; y por otra parte, porque a lo largo de casi un siglo transcurrido han ido apareciendo distintas fuentes y versiones de esos hechos.

Podría decirse que la historia de los sucesos del 27 de julio de 1920, continúan ocurriendo y los hechos siguen apareciendo en nuevos archivos, registros, diarios y documentos.

Tumbas, plazas y memoriales, además de una abundante literatura histórica, marcan concretamente esa memoria histórica y popular en la región de Magallanes.

Materiales documentales inéditos como el expediente del juicio realizado por el Primer Juzgado de Letras de Punta Arenas entre 1920 y 1922, así como la oportunidad de acceder y revisar los registros escritos en el Libro de Partes y Libro de Atenciones de la Cruz Roja de Punta Arenas, la lectura de algunos registros de actas de sesiones de la Logia Masónica “Estrella de Magallanes” de Punta Arenas y de los Libros de Partes de las distintas Compañías del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas, permiten ahora elaborar una descripción y una interpretación más amplia, crítica y detallada de aquellos trágicos
acontecimientos.

Junto con una lectura crítica y explicativa, aquí se presenta una secuencia cronológica
de los hechos realmente ocurridos, a la luz de la información histórica actualmente disponible. Además, se presenta un panorama histórico del contexto político y social nacional y local al año 1920 y un análisis crítico de las causas, motivaciones, responsabilidades y autoría de los hechos.

Esta es una contribución a la memoria histórica del trabajo y los trabajadores en la
región de Magallanes y la Patagonia.

Manuel Luis Rodríguez U.

Lea y descargue aquí el ensayo:

ASALTO E INCENDIO FEDERACION OBRERA 27 JULIO 1920 NUEVOS ANTECEDENTES

Hernando de Magallanes se aproxima al Estrecho

La reciente publicación del libro de Mateo Martinic “Una travesía memorable, Hallazgo y navegación del Estrecho de Magallanes (21 octubre- 28 noviembre 1529)”, publicado en Punta Arenas en 2017, culmina la extensa obra histórica del Premio Nacional de Historia, y al mismo tiempo pone en el tapete de la opinión pública la importancia de aquel acontecimiento, en las proximidades de los 500 años del descubrimiento del paso interocéanico.

La historia registra una extensa literatura publicada en español, inglés, italiano, francés, portugués y otros idiomas acerca del histórico viaje y desde el presente puede reconocerse que su carácter único y pionero no deja de sorprender al lector y al curioso de las ciencias.

Ciertamente para conocer y comenzar a comprender el descubrimiento del estrecho, el primer texto que debemos conocer y reconocer es el propio diario de Antonio de Pigafetta.

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DIARIO VIAJE ANTONIO PIGAFETTA

Allí el piloto italiano describe con certeros detalles la travesía.   El Diario de Pigafetta es la fuente documental primaria para conocer los hechos. Pero, al mismo tiempo, para entender a Pigafetta se requiere un cierto conocimiento de la jerga marinera.

Una segunda fuente importante sobre este viaje es el libro “Historia general de los hechos de los castellanos en las islas i tierra firme del mar oceano” de Antonio de Herrera y Tordesillas, publicado en 1726 en Madrid y que recoge toda la literatura anterior sobre el viaje de Hernando de Magallanes.

LA IMPORTANCIA GEOPOLÍTICA DE LA HAZAÑA DE MAGALLANES.

La expedición de Hernando de Magallanes (Fernao de Magalhaes originalmente), se produce en un período de tensión geopolítica entre tres potencias marítimas oceánicas de Europa. España, Portugal e Inglaterra se disputan el acceso a las islas de las especias en el sudeste asiático, y el control del comercio entre Asia y Europa, a traves de los océanos Indico y Atlántico.

Los viajes de los españoles Cristóbal Colón (Caribe), Nuñez de Balboa (Itsmo de Panamá y Océano Pacífico o Mar del Sur) y Hernando de Magallanes (estrecho de Magallanes), abren una nueva senda marítima hacia el oriente asiático, dejando de lado la disputa hegemónica entre España y Portugal en el Atlántico, que se zanjó en zonas de influencia (Brasil para Portugal) con el Tratado de Tordesillas.

El valor geopolítico del viaje de Magallanes reside en que atraviesa el paralelo del Tratado de Tordesillas y continúa hacia el sur buscando un paso hacia el oeste, abre un enorme espacio de influencia en el océano Pacífico para el dominio español, demuestra una vez más la esfericidad de la Tierra y abre una nueva vía de acceso al comercio hacia las islas de las especias del sudeste asiático.

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Notable es observar en este punto que el viaje de Hernando de Magallanes nunca fue repetido por los españoles.

La disputa o rivalidad hegemónica entre España, Portugal e Inglaterra se desarrolla en el plano marítimo (aunque bajo Enrique VIII, Inglaterra no despliega todo su potencial), y en el científico y cartográfico, en términos tales que el descubrimiento del Estrecho al sur de América, España intenta mantenerlo en secreto de manera de impedir que los nuevos conocimientos geográficos adquiridos no sean utilizados por portugueses o ingleses.

Aún así, la mayor parte de los documentos originales de la expedición de Hernando de Magallanes, fueron capturados por los portugueses y el diario de viaje y cartas marítimas de Antonio de Pigafetta, el piloto de la expedición, fueron a parar a manos de los turcos, quienes retuvieron a Pigafetta en Turquía varios años y lo liberaron manteniendo en su poder los documentos y liberando al prisionero.

El primer interés geopolítico de España en este período reside en la voluntad de preservar su dominio sobre el continente americano al este del paralelo de Tordesillas y los mares circundantes y al mismo tiempo, procura proyectar en el Pacífico su ruta de acceso por el oeste a la costa de Asia oriental.

A su vez, el interés geopolítico de Portugal reside en preservar su dominio sobre el Brasil  y la costa atlántica de Africa.

En síntesis, el descubrimiento del estrecho de Magallanes y del paso transoceánico que une al Atlántico con el Pacífico, amplía la rivalidad hegemónica entre España y Portugal en el dominio marítimo y abre la puerta para el ingreso al espacio americano y al gran océano, de las potencias navales emergentes como Holanda e Inglaterra.

Los españoles y los portugueses intentaron mantener en secreto el hallazgo del nuevo pasaje marítimo austral por razones distintas aunque extrañamente coincidentes: los españoles no deseaban compartir las nuevas tierras aledañas con otras potencias conquistadoras y cerrar el acceso a la navegación de otras naciones, y los portugueses no estaban interesados en destacar el descubrimiento realizado con el auspicio del Rey de España por un navegante portugués que ellos desestimaron y menospreciaron.

Desde la perspectiva española y portuguesa del siglo XVI, el estrecho de Magallanes es el pasaje que conduce al Océano Pacífico (entonces llamado Mar del Sur).

Punta Arenas – Magallanes (Chile), 1 de julio de 2017.

Manuel Luis Rodríguez U.

 

1520: Chile fue descubierto por el sur

Cuando la flota española de Magallanes llegó el 21 de octubre de 1520 a la boca oriental del estrecho entre el Atlántico y el Pacífico, Hernando de Magallanes no sólo estaba abriendo la ruta marítima interoceánica para el comercio con las islas de las especias en el sudeste asiático, sino que además estaba descubriendo y tomando posesión del canal marítimo y tierras circundantes.

Desde el punto de vista de la constitución geográfica del territorio de Chile, el descubrimiento del estrecho de Magallanes puede ser considerado como un momento fundacional, como el punto de partida del descubrimiento de Chile.

La importancia histórica, geográfica y geopolítica del viaje de Hernando de Magallanes al estrecho, radica en las implicancias territoriales y marítimas de la expedición y el descubrimiento del canal interoceánico.

En la medida en que el estrecho de Magallanes se situaba en la zona jurisdiccional española, fijada por el Tratado de Tordesillas, el descubrimiento del canal se realiza bajo la autoridad soberana de España, de manera que la independencia de 1818, traspasa automáticamente (uti possidetis juris) los territorios de jurisdicción colonial hispana a la nueva República.

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El acto descubridor y la toma de posesión territorial que implica el descubrimiento del estrecho por Magallanes (además bautiza a la isla grande como Tierra de los Fuegos), es un hecho marítimo con efectos territoriales.

Chile fue descubierto por el mar.

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De esta definición histórica general, se desprende que el “descubrimiento de Chile”, no fue el resultado de un solo hecho histórico-geográfico, sino que fue el resultado de un proceso, de una secuencia de a lo menos tres eventos sucesivos.

Esto significa -siempre desde un punto de vista histórico- que el descubrimiento del territorio de Chile debe ser comprendido como un período de alrededor de 20 años de duración, cuyo primer evento fue la expedición marítima de Hernando de Magallanes y el descubrimiento del estrecho de su nombre en 1520, luego continúa con la expedición terrestre desde el sur del Perú realizada por Diego de Almagro en 1536, y concluye con la llegada de la expedición de Pedro de Valdivia en 1541.

Manuel Luis Rodríguez U.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La revuelta obrera del Frigorífico Bories y Puerto Natales en 1919

Los sucesos de 1919 en Natales han pasado casi al olvido y este ensayo intenta aportar nuevos datos y hallazgos significativos. Sin embargo, el documento más importante que no ha sido encontrado hasta el día de hoy, y que puede aportar una visión más completa de los sucesos, es el texto original del expediente judicial que fue iniciado con motivo de esta revuelta.


Este relato contiene el resultado de una investigación histórica, documental y bibliográfica efectuada por el autor en bibliotecas y archivos de Chile, Argentina y Francia entre 1984 y 1994 y forma parte del primer volumen del libro: “Historia del Trabajo y los Trabajadores de Magallanes y la Patagonia, 1843-1973” publicado originalmente en internet en 1996.

Para esta investigación hemos compulsado detalladamente la prensa escrita de Magallanes y de la Patagonia argentina, en particular los periódicos “La Unión” de Río Gallegos y los diarios “El Trabajo”, “El Comercio”, “Chile Austral”, “El Magallanes” y “Magellan Times” de Punta Arenas, además de consultar los archivos Municipal de Río Gallegos y Punta Arenas, el Archivo Nacional de Buenos Aires y Santiago de Chile, la biblioteca y archivo de correspondencia de Mauricio Braun en el Museo Regional de Magallanes y la biblioteca del Instituto de la Patagonia en Punta Arenas. También hemos recogido información en el Archivo y biblioteca de la Sociedad de Amigos de la Comuna de Paris en Francia.

Las comunicaciones entre la Federación Obrera en Punta Arenas y la Sub-Delegación en Puerto Natales se fueron haciendo diarias, de manera que en ese entonces, los hechos y las noticias ocurridas en un día en una ciudad, eran conocidas en la otra ciudad el mismo día (puesto que funcionaba la comunicación telefónica o telegráfica) o al día siguiente.

El contexto general que caracteriza los sucesos de 1919 en Puerto Bories y Puerto Natales, está dado por una creciente tensión social entre los gremios de trabajadores, especialmente de aquellos asociados a la actividad ganadera y frigorífica y las empresas ganaderas que dominaban la actividad económica en el territorio magallánico y patagónico.

Allí donde hay combustible y chispa, surge el fuego.

No hay conflicto si no hay ingredientes objetivos y subjetivos que empujan al choque.

Entre los obreros, reinaba un ambiente de tensión originado en el frecuente maltrato y abuso de que eran objeto los trabajadores por parte de los administradores y capataces de los establecimientos ganaderos (ingleses en su mayor parte) y alimentado además, subjetivamente, por la orientación anarquista y el estilo confrontacional de los dirigentes de la Federación Obrera local.

Pero además, pesaban otros elementos en el escenario: los precios de la lana se habían desplomado en los mercados internacionales producto de la guerra mundial (1914-1918) y por lo tanto, al tiempo que el poder adquisitivo de los salarios había caido (ante la carestía de los productos de importación y de la carne), las empresas ganaderas se negaban a aumentar los salarios ante los petitorios anuales de la Federación Obrera, para evitar la disminución de sus ganancias.

El componente económico de la situación en la Patagonia producto de la crisis económica, originó grandes huelgas en 1915 y 1916 las que habían paralizado la esquila y dificultado la exportación de lanas, y por las contínuas alzas de precios de los artículos esenciales.

Indirectamente, la revuelta obrera en Natales es un efecto retardado de la crisis en la economía ganadera magallánica ocasionada por la primera guerra mundial y la interrupción del comercio marítimo entre la Patagonia chileno-argentina con los puertos ingleses, producto de la guerra submarina entre Alemania e Inglaterra en el océano Atlántico.

Toda la economía ganadera de exportación que se había instalado en la Patagonia chileno-argentina desde la década de 1880-1890, estaba golpeada por la crisis al romperse los flujos de circulación de la navegación marítima y comercial entre los centros productivos australes y los mercados europeos e ingleses en particular.

Al momento de los hechos que vamos a relatar, el Frigorífico Bories de propiedad de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego era el más grande establecimiento frigorífico de la región magallánica. El frigorífico había comenzado a operar en 1910 en la elaboración de carne conservada, habiéndose concluido sus instalaciones en 1914.

En 1919, el Frigorífico Bories abarcaba las especialidades de Frigorífico, conservación de carnes, fabricación de extracto de carnes y curtiduría, poseyendo además una fábrica de ladrillos, un aserradero, un vapor y un pequeño ferrocarril de trocha angosta hasta Puerto Natales. Se trataba de un establecimiento con capacidad para faenar 300.000 animales, habiendo producido en 1918 la suma de 5.000 toneladas de carne frigorizada, y en el cual trabajaban un promedio de 700 obreros.

Para entender los sucesos de 1919 en Natales, hay que relacionarlos con el asalto e incendio de la Federación Obrera de 1920 en Punta Arenas y las revueltas obreras en Santa Cruz (Argentina) en 1921. Todos estos movimientos están relacionados entre sí por las demandas de mayores salarios y mejores condiciones de vida para los trabajadores y se enfrentan a poderosas empresas, verdaderos imperios ganaderos corporativos que controlan gran parte de la actividad económica, financiera y productiva y que tienen a los respectivos gobiernos y al Estado a su disposición.

Los trabajadores en la Patagonia austral en la década de los años 10 y los años 20, sometidos a las reglas y rutinas de un capitalismo salvaje, sin legislación laboral que los proteja, están literalmente solos frente al poder político, económico y cultural combinado de los empresarios, los gobiernos y el Ejército y la Iglesia católica.

Esta es una contribución al conocimiento y la memoria del trabajo y los trabajadores en la región más austral de la Patagonia chileno-argentina.

Manuel Luis Rodríguez U.
Punta Arenas – Magallanes, Chile, verano de 1998.

Seguir leyendo “La revuelta obrera del Frigorífico Bories y Puerto Natales en 1919”

La conquista del mundo, Hernando de Magallanes

Documental alemán traducido al español que relata las distintas etapas del viaje realizado por la expedición de Hernando de Magallanes hasta el descubrimiento del estrecho que lleva su nombre y la posterior travesía por el océano Pacífico.

La primera carta marítima y geográfica del Estrecho de Magallanes, 1520, Antonio de Pigafetta

La primera circunnavegación del mundo fue el viaje hecho de 1519 a 1522 por el navegante portugués Fernando de Magallanes (1480–1521), que realizó al servicio de España. El único relato de primera mano de la larga y tortuosa travesía de aquella expedición pionera, es el diario del noble, viajero y académico veneciano Antonio Pigafetta (circa 1480–1534). Sobreviven cuatro versiones del diario manuscrito de Pigafetta, tres en francés y una en italiano.

https://larepublicadeloslibros.wordpress.com/2017/05/26/diario-de-viaje-de-antonio-de-pigafetta-relatando-el-descubrimiento-del-estrecho-de-magallanes-1521/

Pigafetta también dibujó a mano 23 hermosos mapas a color; cada uno de los manuscritos tiene un juego completo. Aquí se muestra el mapa que hizo Pigafetta del estrecho de Magallanes, tal como se reprodujo en la edición de Carlo Amoretti de 1800 del único manuscrito en italiano.

antonio_pigafetta_magellanstrasse_1520

Cabe destacar en esta carta, que de acuerdo a su diseño, el Sur se ubica en la parte superior del dibujo y el Norte en la parte inferior.

La primera carta marítima del estrecho de Magallanes presenta el Sur arriba y el Norte abajo.  Contiene una toponimia básica: el Mare Océano al costado izquierdo (el actual océano Atlántico) y el Mare Pacífico (actual Océano Pacífico) en su costado derecho.  Señala además la bahía (puerto) de San Julián en la actual Patagonia argentina y menciona el Cabo de las 10.000 Vírgenes, en la boca oriental del Estrecho.  El conjunto del estrecho es denominado Freto Patagónico, o Estrecho Patagónico.

Cabe destacar un hecho histórico y geográfico significativo que resulta del descubrimiento del estrecho de Magallanes en 1520: es que de la evidencia histórica disponible resulta que el territorio de Chile fue descubierto por Hernando de Magallanes en 1520.  Chile fue descubierto primero por el Sur, por el Estrecho de Magallanes.

Amoretti (1741-1816) fue un sacerdote italiano, escritor, académico y científico que, como un conservador en la Biblioteca Ambrosiana de Milán, descubrió el manuscrito que por mucho tiempo se tenía como perdido. Amoretti publicó el texto en italiano con notas en 1800 y la traducción al francés el año siguiente. El mapa representa el extremo sur de América del Sur, que incluye el estrecho de Magallanes descubierto en el viaje.

El original de la carta de Antonio Pigafetta se encuentra depositado en el archivo de la Biblioteca Municipal de Estambul en Turquía, que la conserva desde que su autor fuera capturado -con todas sus pertenencias de viaje- por piratas en el mar Mediterráneo y encerrado en prisión en ese país, hasta su posterior rescate.

El descubrimiento del estrecho de Magallanes – Fragmento del diario de Antonio de Pigafetta

“Continuando nuestra derrota hacia el sur, el 21 del mes de octubre, hallándonos hacia los 52° de latitud meridional, encontramos un estrecho que llamamos de las Once Mil Vírgenes, porque ese día les estaba consagrado.

Este estrecho, como pudimos verlo en seguida, tiene de largo 440 millas o 110 leguas marítimas de cuatro millas cada una; tiene media legua de ancho, a veces más y a veces menos, y va a desembocar a otro mar que llamamos Mar Pacífico. Este estrecho está limitado por montañas muy elevadas y cubiertas de nieve, y es también muy profundo, de suerte que no pudimos echar en él el ancla sino muy cerca de tierra y en veinticinco a treinta brazas de agua. Toda la tripulación estaba tan persuadida que este estrecho no tenía salida al oeste, que no se habría aun pensado en buscarla sin los grandes conocimientos del comandante en jefe.

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Este hombre, tan hábil como valeroso, sabía que era necesario pasar por un estrecho muy oculto, pero que él había visto figurado en un mapa que el rey de Portugal conservaba en su tesorería, construido por Martín de Bohemia, muy excelente cosmógrafo.

Tan pronto como entramos en estas aguas, que sólo se creían ser una bahía, el capitán envió dos naves, la San Antonio y la Concepción, para examinar dónde desembocaban o terminaban; en tanto que nosotros, con la Trinidad y la Victoria, los aguardábamos a la entrada.

En la noche sobrevino una borrasca terrible que duró treinta y seis horas, que nos obligó a abandonar las anclas y a dejarnos arrastrar dentro de la bahía, a merced de las olas y del viento.

Las dos naves restantes, que fueron tan combatidas como las nuestras, no lograron doblar un cabo para reunírsenos; de suerte que, abandonándose a los vientos que las empujaban siempre hacia el fondo de lo que suponían ser una bahía, esperaban naufragar ahí de un instante a otro. Pero en el momento en que se creían perdidos, divisaron una pequeña abertura que tomaron por una ensenada de la bahía, en que se internaron; y viendo que este canal no estaba cerrado, comenzaron a recorrerlo y se encontraron en otra bahía al través de la cual continuaron su derrota hasta hallarse en otra angostura, de donde pasaron a una nueva bahía todavía mayor que las precedentes. Entonces, en vez de ir hasta el fin, juzgaron oportuno regresar a dar cuenta al capitán general de lo que habían visto.

Habíanse pasado dos días sin que hubiésemos visto reaparecer las dos naves enviadas a averiguar el término de la bahía, de modo que las creíamos perdidas por la tempestad que acabábamos de experimentar; y al divisar humo en tierra, conjeturamos que los que habían tenido la fortuna de salvarse habían encendido fuegos para anunciarnos que aún vivían después del naufragio.

Mas, mientras nos hallábamos en esta incertidumbre acerca de su suerte, les vimos regresar hacia nosotros, singlando a velas desplegadas, los pabellones al viento: y cuando estuvieron más cerca, dispararon varios tiros de bombardas, lanzando gritos de alegría. Nosotros hicimos otro tanto, y cuando nos refirieron que habían visto la continuación de la bahía, o mejor dicho, del Estrecho, unímonos a ellos para 30 proseguir nuestra derrota si fuera posible. Cuando hubimos entrado en la tercera bahía de que acabo de hablar, vimos dos desembocaduras o canales, uno al sudeste y el otro al sudoeste.

El capitán general envió las dos naves, la San Antonio y la Concepción, al sudeste, para reconocer si este canal desembocaba en un mar abierto.

La primera partió inmediatamente e hizo fuerza de velas, sin querer aguardar a la segunda, que quería dejar atrás, porque el piloto pensaba aprovecharse de la oscuridad de la noche para desandar el camino y regresarse a España por la misma derrota que acabábamos de hacer. Ese piloto era Esteban Gómez, que odiaba a Magallanes por la sola razón de que cuando vino a España a hacer al Emperador la propuesta de ir a las Molucas por el oeste, Gómez había demandado y estaba a punto de obtener algunas carabelas para una expedición cuyo mando se le había de confiar. Tenía por propósito esta expedición realizar nuevos descubrimientos; pero la llegada de Magallanes fue causa de que se le negase su petición y de que no hubiese podido obtener más que una plaza subalterna de piloto; siendo, sin embargo, lo que más le irritaba encontrarse bajo las órdenes de un portugués. Durante la noche se concertó con los otros españoles de la tripulación y aprisionaron y aun hirieron al capitán de la nave, Álvaro de Mezquita, primo del capitán general, y le condujeron así a España.

Esperaban haber llevado también a uno de los dos gigantes que habíamos cogido y que se encontraba a bordo de su nave, habiendo sabido a nuestro regreso que había muerto al aproximarse a la línea equinoccial, cuyo gran calor no había podido soportar.

La nave la Concepción, que no podía seguir de cerca a la San Antonio, no hizo más que cruzar 31 en el canal esperando su regreso, aunque en vano. Habíamos entrado con las dos naves restantes en el otro canal que quedaba hacia el sudoeste; y continuando nuestra navegación, llegamos a un río que llamamos de las Sardinas, a causa de la inmensa cantidad de este pescado que allí vimos. En ese lugar fondeamos para esperar a las otras dos naves, y estuvimos cuatro días; aunque durante este tiempo se despachó una chalupa bien equipada para ir a reconocer el término de este canal, que debía desembocar en otro mar. Los tripulantes de esta embarcación regresaron al tercer día, anunciándonos que habían visto el cabo en que concluía el Estrecho, y un gran mar, esto es, el Océano. Todos lloramos de alegría.

Este cabo se llamó el Deseado, porque, en efecto, desde largo tiempo ansiábamos por verlo. Volvimos hacia atrás para reunimos a las otras dos naves de la escuadra, pero sólo encontramos a la Concepción, y habiendo preguntado al piloto Juan Serrano qué había sido del otro buque, nos respondió que lo creía perdido porque no le había vuelto a ver desde el punto en que había embocado al canal.

El comandante en jefe dio entonces orden de que se le buscase por todas partes, especialmente en el canal en que había penetrado; despachó a la Victoria hasta la desembocadura del Estrecho, disponiendo que si no lo encontraba, en un lugar bien alto y bien prominente plantasen una bandera, a cuyo pie debía dejar en una olla una carta que indicase la ruta que se iba a seguir, a fin de que se pudiese unir a la escuadra. Esta manera de avisarse en caso de separación había sido acordada en el momento de nuestra partida. De la misma manera se pusieron dos señales más en lugares culminantes de la primera bahía y en una pequeña 32 isla de la tercera, en que habíamos visto una cantidad de lobos marinos y pájaros.

El comandante en jefe que con la Concepción aguardaba el regreso de la Victoria cerca del río de las Sardinas, hizo plantar una cruz en una pequeña isla al pie de dos montañas cubiertas de nieve de donde el río deriva su origen. En caso que no hubiésemos descubierto este estrecho para pasar de un mar a otro, el comandante en jefe tenía determinado continuar su derrota al sur hasta el grado 75 de latitud meridional, donde durante el verano no hay noche, o, al menos, muy poca; así como no hay día en invierno. Mientras nos hallábamos en el Estrecho no teníamos sino tres horas de noche, y estábamos en el mes de octubre.

La costa de este Estrecho, que del lado izquierdo se dirige al sudeste, es baja: dímosle el nombre de estrecho de los Patagones [es el que hoy se conoce como estrecho de Magallanes].

A cada media legua se encuentra en él un puerto seguro, agua excelente, madera de cedro, sardinas y marisco en gran abundancia. Había también hierbas, y aunque algunas eran amargas, otras eran buenas para comer, sobre todo una especie de apio dulce que crece en la vecindad de las fuentes y del cual nos alimentamos a falta de otra cosa mejor: en fin, creo que no hay en el mundo un estrecho mejor que éste.”

Páginas 29-33 Diario de Antonio de Pigafetta.

Natalia Tobar: la primera dirigenta obrera en Magallanes y la Patagonia

PREFACIO.

En la historia de los movimientos sociales y obreros de Magallanes y la Patagonia, Natalia Tobar figura en un lugar poco destacado.  Su nombre es como una estrella fulgurante que aparece como un episodio de la historia, y después se pierde.

Nadie ha contado la historia de Natalia Tobar González.

Pero su nombre figura en periódicos de Punta Arenas en 1912 con motivo de la huelga de las pizarras, un movimiento de los gremios y organizaciones de trabajadores reclamando que los comerciantes publiquen los precios de sus productos en pizarras puestas en el frontis de cada local comercial.

Este relato histórico es una contribución al conocimiento de la historia social y de las luchas de las mujeres en Magallanes y la Patagonia.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, 8 de marzo de 2017, Día Internacional de la Mujer.

ALZAS DE PRECIOS, NATALIA TOBAR, LA MARCHA DE LAS LAVANDERAS Y LA HUELGA DE LAS PIZARRAS EN 1912 EN PUNTA ARENAS.

Todo comenzó con una demanda de la Federación Obrera para que se instalen las pizarras.  Reclamaban en particular que el Alcalde de la ciudad, era un empresario comerciante comprometido con los intereses de los empresarios, una especie evidente de conflicto de intereses.

El siguiente documento, es el primer petitorio presentado por la Federación Obrera de Magallanes a alguna autoridad desde su creación en 1911.

FEDERACION OBRERA DE MAGALLANES

                 Punta Arenas

                Punta Arenas, marzo 2/912.

                Excmo.

                Sr. Gobernador del Territorio.

                La Federación Obrera de Magallanes y los delegados que suscriben, en nombre del pueblo y de todos los Gremios obreros de Punta Arenas, se presentan y esponen que siendo incompatible el señor Rodolfo Stubenrauch para el cargo de 1er Alcalde por su poca seriedad ante el pueblo y las autoridades locales y por ser el único culpable de los últimos incidentes populares.

                A U.S. venimos en rogar se sirva solicitar del Supremo Gobierno la destitución de dicho funcionario.

                Es justicia, Excmo. Sr., por la Federación Obrera de Magallanes,

                M.J. Muñoz, Director.

Gremios:

Juan Barassi, Zapateros.

Julio Ursich, Albañiles.

Vicente Stankovic, Jornaleros de Bahía.

José Villegas, Fogoneros.

  1. Miranda, Carpinteros.

José Lineros, Fundidores.

J.Urquiza, Carpinteros de Ribera.

M.L. de la Cuesta, Mecánicos.

Pedro Mella D., Tipógrafos.

Jesús Mendez, Soldadores.

Ismael Preuss G., Marineros.

Por el Pueblo:

Adolfo Cárdenas, Pedro M. Valenzuela, Pedro A. Mendoza, Anibal Ortega.

 Por sí:

  1. del Pozo.

 Aserradero Bermúdez y Hamann, Toribio Caro.”  ([1]).

 Obsérvese la diversidad de entidades que había logrado agrupar y que representaba la Federación Obrera, a poco menos de un año de su fundación.

Según el documento transcrito, ya funcionaban al alero de la Federación Obrera a principios de marzo de 1912 diez gremios, a saber: los de Zapateros, Albañiles,  Jornaleros de Bahía, Fogoneros y Marineros, Carpinteros, Fundidores, Carpinteros de Ribera, Mecánicos, Tipógrafos y los Soldadores.  La Federación Obrera constituyó un impulso fundamental para la organización de los trabajadores de Magallanes a principios del siglo XX.

A fines de marzo de 1912 la Federación Obrera creó su propia Cooperativa Federal Obrera de Consumos, con el fin de contrarrestar el efecto de las alzas en el comercio.   Al mismo tiempo, se estimulaba la creación de sindicatos y gremios por rama de actividad.

 

Asamblea obrera.

 “Invitamos a todos los obreros que deseen asociarse para organizar sus respectivos gremios i a las asociaciones ya constituídas.  Nuestra unión será la salvaguardia del trabajo en todas sus manifestaciones.  Esta asamblea se efectuará el Domingo 10 del presente a las 2 p.m. en el salón de la Sociedad Cosmopolita. 

El Director de la Federación Obrera de Magallanes.”   ([2])

La primera huelga que se produjo desde iniciada las actividades de la Federación Obrera, fue activada por los asociados del Centro de Resistencia de Oficios Varios.

Aquella fue la que podría denominarse, la “huelga de las pizarras” en Punta Arenas.

En efecto, la Federación Obrera, consciente de las necesidades y de los problemas inmediatos de las familias obreras, y ante las alzas de precios realizadas por numerosos comerciantes ante la perspectiva próxima de la implantación de la Aduana y sus impuestos, reclamó -entre otras demandas- que el comercio fije en pizarras públicas sus precios, para mayor claridad de los clientes.

Las mujeres habrían de tomar una parte inédita en este movimiento.

 

Natalia Tobar marcha por las calles de Punta Arenas, al frente de las mujeres en huelga …y envuelta en una bandera roja…

 El comercio de Punta Arenas no puso las esperadas pizarras, sino que en cambio subió varios precios, por lo que en protesta por las alzas de los productos de primera necesidad, el Centro de Resistencia convocó a una huelga que se inició el 11 de marzo de 1912, siendo las primeras en plegarse las obreras de la Lavandería “Modelo” ubicada al final de la avenida Colón frente a la playa.

Esta es la primera huelga de mujeres trabajadoras en la historia social de Magallanes y de la Patagonia.

Las mujeres en huelga que salieron a las calles centrales de Punta Arenas, subieron por avenida Colón en dirección a calle Bories, encabezadas por su dirigenta Natalia Tobar González, quién caminó envuelta en una bandera roja, gesto que provocó un fuerte impacto en la ciudad.

Los transeúntes esa mañana, observaban asombrados el gesto de protesta de las mujeres obreras.

Natalia Tobar se plantó con su bandera y sus obreras lavanderas frente al edificio de la Gobernación del Territorio de Magallanes (hoy Intendencia), y con el dedo apuntaban hacia las ventanas encarando a la autoridad por su falta de respuesta a las demandas del pueblo.

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La policía intervino y detuvo a quienes dirigían a los manifestantes entre ellas a Natalia Tobar. En protesta por la detención de ésta y otros dos dirigentes en huelga, el Centro de Resistencia convocó a un mitin público en el que hicieron uso de la palabra dos dirigentes de ésta organización (Pedro Valenzuela y Jorge López), mitin que fue interrumpido por la presencia de soldados del Batallón Magallanes, quienes con bayoneta calada dispersaron a los manifestantes reunidos y detuvieron a algunos de ellos.

Lo que había comenzado como un simple paro de protesta por las alzas de los bienes de consumo popular, se había convertido en un conflicto en el que la autoridad había hecho intervenir a la tropa militar, con lo cual se excitaron aún más los ánimos en la ciudad y entre los obreros.

La Federación Obrera decidió encabezar el movimiento, y aprovechó a reiterar sus demandas de que los precios de los artículos de primera necesidad sean expuestas en pizarras en los locales comerciales, pidiendo de paso la renuncia del Alcalde Stubenrauch (a la vez, autoridad municipal y prominente comerciante de la ciudad, lo que no dejaba de plantear un conflicto de intereses, según los obreros), la fijación de los precios de dichos artículos, y la liberación de los obreros detenidos.

Hacia fines de dicha semana, la autoridad del Territorio y la Junta de Alcaldes se allanaron a disponer la fijación de precios en pizarras públicas para el comercio y se liberaron los detenidos, por lo que se consideró concluido exitosamente el conflicto.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y DOCUMENTALES.

 

Archivo Colección de periódicos El Magallanes y Chile Austral, Punta Arenas, 1911-1912.

Rodríguez, M.: Colonos, gañanes y peones: Historia del Trabajo y los trabajadores de Magallanes y la Patagonia. Punta Arenas, 2004. 1403 p.

 

NOTAS. 

 

[1] ET N° 17, 16.03.12, pp. 1-2.

[2] CHA, 6.03.12, p. 6.

26 de febrero de 1984: el Puntarenazo, la primera protesta en Chile en presencia del dictador

PREFACIO.

El año 1984 fue un año “caliente” en todo Chile y también en la región de Magallanes.

Las protestas contra la dictadura se habían activado en Chile desde mediados de 1983 y se manifestaba un incremento del movimiento social reclamando democracia y libertad.

Este ensayo histórico relata y contextualiza los principales acontecimientos que dieron forma al “Puntarenazo”, la primera protesta ciudadana en Chile contra el dictador, en presencia del dictador, realizada en la mañana  del domingo 26 de febrero de 1984 en Punta Arenas.

Pareciera no ser necesario subrayar que el “Puntarenazo” fue un hecho político, un acto político de rebeldía y de protesta ciudadana que se ha convertido en una fecha histórica, instalada en la memoria popular y que forma parte del patrimonio del movimiento social de la región más austral de Chile.   La historia social de Magallanes y la Patagonia presenta una continuidad y una secuencia de acontecimientos protagonizados por los movimientos sociales australes, como las grandes huelgas ganaderas de 1916 y 1935, el paro del Puerto Libre y las huelgas mineras en 1960 y el paro regional  del 2 y 3 de julio de 1986: en este sentido, el “Puntarenazo” forma parte de esa historia social y política de regionalismo y de resistencia propio de los magallánicos frente al poder dominante, y que se manifestó también en el paro del gas de enero de 2011.

Es un hecho histórico innegable además, que la labor cumplida por el Obispado de Punta Arenas y la Fundación FIDE XII fué fundamental en apoyar la organización y convocatoria de los cabildos previos a esta protesta y en respaldar a las personas que participaron en el “Puntarenazo”.

¿Porqué protestaron los magallánicos frente al dictador en la Plaza de Punta Arenas en 1984? Por las alzas continuas del precio del gas natural, por los bajos salarios y la humillación de los programas PEM y POJH, por la carestía de la vida, la mala calidad de la salud y la falta de viviendas, por la cesantía, por la democracia.  Eran demandas profundamente políticas.

Las fuentes bibliográficas y documentales utilizadas para la elaboración de este ensayo son las colecciones de la prensa regional, en particular de La Prensa Austral de Punta Arenas, archivos documentales inéditos de propiedad del autor, documentos inéditos del Grupo de Estudios Constitucionales o Grupo de los 24 y de los movimientos sociales y partidos políticos opositores a la dictadura entre 1980 y 1986, y los testimonios orales de numerosos participantes directos de los hechos aquí relatados.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, febrero de 2017.-

EL MOVIMIENTO OPOSITOR A LA DICTADURA EN MAGALLANES EN 1984.

Las primeras formas de manifestación opositora a la dictadura y de protesta social se encuentran en los paros de brazos caídos realizados por los trabajadores de ENAP en Magallanes durante 1979 y 1980 y en huelgas relámpago efectuadas por trabajadores afiliados al Sindicato de la Construcción en 1981 y 1982.

En 1980 y 1981, el Grupo de Estudios Constitucionales o Grupo de los 24 había efectuado diversas reuniones semicerradas en Punta Arenas y había alentado manifestaciones relámpago con motivo del día internacional de la Mujer el 8 de marzo y el 1º de mayo.

Desde mediados de 1983 y principios de 1984, se habían terminado en Magallanes los tiempos en que las organizaciones sociales y sindicales democráticas y sus dirigentes, se limitaban a acatar y resignarse ante las medidas adoptadas por la autoridad.

Declaración del Comando Multigremial de Magallanes publicada en septiembre de 1983 y circulada en manifestaciones en Punta Arenas. Archivo personal del autor.
Declaración del Comando Multigremial de Magallanes publicada en septiembre de 1983 y circulada en manifestaciones en Punta Arenas. Archivo personal del autor.

La rigurosa clandestinidad en que funcionaban los partidos de izquierda en la región, iba dando paso a una mayor presencia de sus militantes en actos públicos y protestas.

Los actores principales del movimiento social democrático opositor que se había constituido en Magallanes eran la Coordinadora de Pobladores, el movimiento Mujeres de Chile MUDECHI, la AGECH, la CODEJU (Comisión de Derechos Juveniles)  y el Comando Multigremial de Magallanes.   En 1984, además algunos de los partidos políticos opositores a la dictadura ya se encontraban en una etapa de reorganización y estaban en condiciones de intercambiar información y actuar coordinadamente: el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Comunista, el Partido Socialista y la Izquierda Cristiana.

El Obispado de Punta Arenas bajo la dirección del Obispo Tomás Gonzalez, a través de la Fundación para el Desarrollo FIDE XII y la Comisión de Derechos Humanos, afiliada a la Vicaría de la Solidaridad, otorgaba apoyo jurídico a las víctimas de violaciones a los DDHH y facilitaba el accionar de las organizaciones sociales opositoras.

El Comando Multigremial se había logrado poner a la cabeza de la protesta sindical y gremial contra la dictadura y su política económica, desde los primeros meses de 1983.   una de las primeras manifestaciones opositoras contra la dictadura en Magallanes había ocurrido en Punta Arenas el 8 de marzo de 1983, junto al monumento a Gabriela Mistral en calle O’Higgins esquina avenida Colón.

De allí en adelante se sucedieron los cacerolazos, las protestas relámpago, las marchas.

El año 1984 se inició con una serie de Cabildos populares organizados por la filial de Punta Arenas del Grupo de Estudios Constitucionales o Grupo de los 24 (dirigido por la doctora Adriana Soto Gonzalez y que había comenzado a funcionar desde 1980 con ocasión del plebiscito constitucional), el que trabajaba en coordinación con el Comando Multigremial, la Coordinadora de Pobladores y los principales partidos políticos opositores.  Entre fines de enero y mediados de febrero de 1984, los cabildos acapararon la motivación y la movilización de trabajadores y pobladores en toda la ciudad de Punta Arenas.

Una Agrupación de Deudores en UF dirigida por Antonio Vicuña también funcionaba en Magallanes.

Paralelamente, el Frente Magallánico dirigido por Guillermo Ihnen presentaba al gobierno un petitorio de reivindicaciones para los sectores empresariales  y de clase media, sin mucho eco.

En los días previos al Cabildo de la población 18 de septiembre, había circulado una declaración titulada “Manifiesto Popular”, y que resumía las principales demandas ciudadanas que motivaban los cabildos.  Este documento puede considerarse como el manifiesto que fundamenta los cabildos y el Puntarenazo.

Manifiesto Popular circulado en Punta Arenas en las primeras semanas de febrero de 1984. Archivo personal del autor.
Manifiesto Popular circulado en Punta Arenas en las primeras semanas de febrero de 1984. Archivo personal del autor.

Cabe destacar que uno de los párrafos de este manifiesto se refiere en el punto 3º al precio del gas en Magallanes, en los siguientes conceptos: “Esta región necesita que el gas que consume el pueblo tenga precios subvencionados y que se de solución urgente a los miles de pobladores y dueñas de casa que están impagos o sin gas en sus casas“.

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Página 2 del Manifiesto Popular circulado en Punta Arenas en las primeras semanas de febrero de 1984. Archivo personal del autor.

Este documento aparece firmado por todas las organizaciones que convocaban y participaban en los cabildos: Comando Multigremial de Magallanes, Grupo de Estudios Constitucionales, Comisión de Derechos Juveniles, CODEJU, Comité Pro-Retorno de Exiliados de Magallanes, Abogados Democráticos, AGECH, MUDECHI y la Comisión de Derechos Humanos del Obispado de Punta Arenas.

Un documento inédito del Grupo de Estudios Constitucionales de Magallanes definía estos cabildos en los siguientes términos: “El propósito de los cabildos es el de rescatar el significado histórico y fundacional de los cabildos efectuados en la época de la Independencia de Chile, y, a su vez, generar un espacio de debate colectivo, para que el pueblo exprese libremente sus demandas, aspiraciones y necesidades.  Todas las organizaciones populares y poblacionales, líderes sociales, ex alcaldes y ex regidores, así como todos los vecinos de una zona urbana determinada son los llamados a participar en los cabildos abiertos.  Allí, además de expresar sus problemas, discutirán y acordarán iniciativas y acciones de lucha para exigir soluciones reales a sus problemas.  Se trata en consecuencia, de organismos populares, amplios pluralistas, verdaderas escuelas prácticas de la futura democracia chilena.

El Comando Multigremial convocaba en los siguientes términos a los Cabildos: “Trabajador, profesional, estudiante, mujer, jubilado te señalamos tu compromiso con Chile y su destino que es nuestro destino y el de nuestros hijos.  Concurramos a expresar nuestro pensamiento y nuestras inquietudes junto a nuestros vecinos, familiares y juntos haremos posible que Chile vuelva a ser lo que fue.  Este sábado 25 de febrero, todo Magallanes y en especial el barrio 18 de Septiembre le dirá sí a Chile, no al hambre, la cesantía, el soplonaje, el individualismo y tantas otras lacras que nos han llegado.  Desde las 18 horas concurre al salón de actos de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima en el barrio 18 de Septiembre.  El sábado 3 de marzo Playa Norte se pondrá de pie junto a Magallanes desde las 18 horas en el salón de la Parroquia Cristo Redentor.  La historia la escriben los pueblos con sus actos.

La serie de encuentros poblacionales, realizados en diferentes parroquias de la ciudad de Punta Arenas, culminó al mediodía del domingo 24 de febrero con una masiva protesta popular efectuada en la Plaza Muñoz Gamero, en presencia del propio dictador: el “Puntarenazo” con el que fue recibido el gobernante, fue un evento político de repercusión nacional e internacional.

Varios dirigentes sindicales fueron detenidos, junto a líderes políticos y sociales en la posterior represión ejecutada por la policía del régimen en toda la ciudad de Punta Arenas.

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Enapinos: los campamentos petroleros del fin del mundo – DIBAM

DIBAM acaba de publicar en su portal web el siguiente libro relativo a los campamentos petroleros de la región de Magallanes.

Textos de: Pía Acevedo M., Pablo Andrade B., Leonardo Mellado G., Carlos Rojas S. Autor invitado: Alejo Gutiérrez V

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Escribe Marcelo Tokman Gerente de ENAP, en la introducción al libro: “Este libro forma parte del trabajo realizado durante tres años por un grupo de investigadores del Instituto de Estudios Patrimoniales, quienes recorrieron, conocieron y rescataron la historia de aquellos hombres y mujeres que habitaban los campamentos petroleros construidos por ENAP en Tierra del Fuego. Se trató de una verdadera “conquista territorial” del territorio fueguino, una suerte de colonización paulatina que fue esparciéndose por distintos confines de la isla, configurando el carácter de varias generaciones de enapinos que pasaron por dichos campamentos.

Esta publicación que acompaña la exposición que se presenta actualmente en el Museo Histórico Nacional y está dedicada a los objetos que fueron rescatados y fotografiados. En este libro se recogen especialmente imágenes de los cinco campamentos construidos por ENAP en Tierra del Fuego: Manantiales, Puerto Percy, Clarencia, Cerro Sombrero y Cullen, poblados que surgieron en torno a la extracción de petróleo, y que hoy se constituyen como vestigios, articulando los recuerdos y las emociones de quienes los poblaron y trabajaron allí durante la segunda mitad del siglo XX.

En las páginas de este texto, podrán encontrar imágenes del descubrimiento del petróleo, en diciembre de 1945, así como la creación de la Empresa Nacional del Petróleo, en 1950; el proceso de construcción y levantamiento de los cinco campamentos; la infraestructura productiva, y la instalación de personal y sus familias en estos asentamientos. Pero, sin duda, lo más relevante del recorrido que ofrecen estas páginas, es acercarse a cómo era la vida diaria de los enapinos en estos poblados: las prácticas sociales, deportivas y las actividades habituales, a través del registro de objetos y personas —especialmente de los niños— que ilustran fielmente lo que para sus protagonistas fue una “edad dorada” que muchos atesoran y recuerdan.

Recomendamos su lectura y difusión.

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El fin de las fronteras

El comienzo de la globalización no fué el inicio del fin de las fronteras.  Nadie puede negar que las fronteras son convenciones artificiales construidas por los Estados, las naciones y las culturas a fin de intentar materializar y simbolizar la diferencia entre dos y más entidades distintas y a veces antagónicas.

A medida que las condiciones para desplazarse en los territorios se han ido ampliando y favoreciendo los viajes, los encuentros son cada vez más posibles.

Pero además, cada individuo es una síntesis personal y única de culturas diversas que se han trasladado en el espacio y en el tiempo, produciendo encuentros, mezclas, mestizajes y combinaciones que se multiplican ad infinitum.

En la Patagonia, como en muchos lugares de Chile y de Argentina, cada habitante argentino y cada chileno es el resultado de una mezcla inesperada y azarosa de culturas locales, de familias diversas que se entrecruzan, de apellidos que provienen de horizontes espaciales y simbólicos dando forma a un complejo entramado de identidades y pertenencias.

Saludo a mi amiga Margarita que atravesó más de 4.000 kilómetros desde el noroeste argentino a mi casa en Magallanes  y que, siendo argentina, desciende de escoceses y su esposo Jorge trae también consigo ancestros europeos… y entonces la conversación se enreda en las inimaginables ramificaciones de las insólitas filiaciones familiares de un chileno hijo de argentino y chilena, que a su vez es descendiente de españoles e italianos…y cuyo hermano nicaraguense tiene parentescos mexicanos y otomíes…

¿Dónde están las fronteras?

¿Quién le puso extensos alambres de púas a un lugar llamado límite…?

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Además de los mapas geográficos, ¿en qué otro lugar de la conciencia humana están situadas las fronteras, en qué rincón del inconsciente individual y colectivo existen esos extraños artefactos denominados fronteras?

Primero somos seres humanos y allí no hay límites ni de color, ni de raza ni de pertenencia.

Después somos habitantes de un continente, aunque podemos nacer en un continente y vivir en otro a lo largo de nuestras existencias.  Ser americano forma parte de nuestra manera de ser, aunque algunos se esfuercen en negar su americaneidad.

Después somos residentes y pertenecientes a una nación, un territorio, una comunidad y una historia común que nos explica y simplifica.

Somos patagones porque nacimos y vivimos como pioneros inseguros en el reino absoluto de la pampa y del viento, del frío y de los hielos australes del fin del mundo.

Pero, en definitiva somos ciudadanos del mundo arraigados apenas provisoriamente en un lugar, una comuna, una ciudad, una región o provincia y dejamos hijos, nietos y descendencia, sembramos árboles, escribimos palabras, ideas y libros y dejamos cenizas y inciertos recuerdos, allí desde donde miramos el planeta del que somos herederos y arrendatarios.

Alfonso Coñoecar Millalonco, el hombre, el militante, el dirigente – Juan Salvador Miranda

Alfonso Coñoecar Millalonco. El hombre, el militante, el dirigente.

Es difícil poder escribir un homenaje a un amigo y también a un gran militante político de la izquierda, específicamente del Partido Comunista, pero a veces es necesario aclarar cosas que la historia oficial busca omitir.

Alfonso Coñoecar nace en la isla Chiloé y desde pequeño se dedica a trabajar junto a su familia en diversas  labores del campo. A principios de los años 70, durante el inicio del gobierno de la unidad popular se integra a una comparsa de esquila y se traslada desde Chiloé a Tierra del Fuego donde trabaja de vellonero. Le toca vivir en carne propia las duras condiciones en las cuales se desempeñaban los esquiladores y la gente del campo; él nos relataba que la siguiente temporada regresó al mismo trabajo y, sin dudas, las condiciones habían cambiado, los trabajadores comenzaron a vivir los cambios que estaba desarrollando la unidad popular. Contaba con orgullo y emoción esa parte de su vida, su inicio en la izquierda fue sellado en Tierra del Fuego en medio de la pampa donde nacen los vientos.

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Posteriormente, comienza a trabajar en el mineral de Rio Turbio en Argentina extrayendo carbón en tiempos en que las dictaduras militares dominaban nuestro continente. Ayudó a formar el sindicato de mineros en la clandestinidad y, paralelamente, comenzó a militar en el partido Comunista Argentino. Sin lugar a dudas esos fueron años difíciles donde muchas veces terminó en una celda y también sin un centavo en sus bolsillos (Ya que la empresa lo castigaba sin el pago del sueldo), pero su voluntad era inquebrantable.

Uno de los episodios poco conocidos de su vida fue cuando ayudó a muchos militantes de organizaciones revolucionarias a salir clandestinamente de Chile cruzando la frontera de a pie en tiempos oscuros de nuestra historia. También lo hizo con muchos trabajadores Chilenos que por un exilio económico no tenían empleo en su patria y les proporcionó trabajo en la vecina república; también ayudó a muchos jóvenes Chilenos para que continúen sus estudios en la Argentina. Para Coñoecar el sindicato era la herramienta que podía beneficiar directamente a los obreros y de cierta manera él aplico así esa herramienta en beneficio de los obreros. Fue un pilar fundamental para la recuperación de la democracia tanto en Chile como en Argentina y eso no se debe de olvidar, la militancia la predicaba con el ejemplo.

Cuando regresó a Puerto Natales potenció el centro de jubilados de los mineros de Rio Turbio y el club de la misma institución; ayudó a conseguir que las viudas chilenas continúen cobrando pensiones de la Mina y también logró que mucha gente que no podía jubilar en la vecina república obtuviera ese beneficio.

Comenzó a trabajar con dirigentes vecinales y deportivos, en las elecciones del año 2012 logró salir electo como concejal por el Partido Comunista y desde esa vereda trabajó muy fuerte por Puerto Natales y su gente. Conviene mencionar que logró levantar a su glorioso Partido Comunista de Chile en Ultima Esperanza. Sin lugar a dudas este hombre logro plasmar en su vida la consecuencia de la izquierda, esa que va contra viento y marea y logra llegar a buen puerto.

Hoy es un referente para mucha gente y es reconocido por el pueblo humilde. Siempre agradeceré haberte conocido y que me hayas mostrado el camino de la consecuencia y de la honestidad. Gracias Coño.

Juan Salvador Miranda Vios

Tamo Daleko – Lejos, muy lejos

“Tamo daleko

daleko kraj mora,

tamo je selo moje,

tamo je ljubav moja…”

En las tardes grises del campo de concentración de Isla Dawson, en la región más austral de Chile, los presos políticos de Magallanes alimentaban el silencio y las duras peripecias del día, cantando, recitando, escribiendo, pensando, jugando ajedrez.

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Los detenidos de una de las barracas del campo, comenzaron a cantar una canción tradicional croata, que les hiciera recuerdo de la ciudad donde habían nacido y de sus seres queridos que ahora estaban lejos, muy lejos.   Adoptaron así la canción “Tamo Daleko” agregándole estrofas que tradujeran los sentimientos de unión, fraternidad y solidaridad que los unía.

“Lejos, muy lejos,

allá en la orilla del mar,

está mi novia querida,

está mi amada ciudad”.

Los inmigrantes croatas de fines del siglo XIX trajeron esta canción desde sus islas y pueblos originarios.

Los presos de Isla Dawson la adoptaron como suya, estableciendo una tradición que se conserva a pesar de los años transcurridos desde el golpe militar.

“Tamo daleko

daleko kraj mora,

tamo je selo moje,

tamo je ljubav moja…”

Brindemos hermanos,

brindemos por el amor,

que nunca más en la vida,

seremos más jóvenes que hoy.”

En los funerales y ceremonias en homenaje a cada uno de los ex presos políticos de Isla Dawson, sus compañeros de barraca  y del campo de detención acostumbran acompañar el féretro mientras cantan a coro el “Tamo Daleko”.

“Mi Punta Arenas,

ciudad de ensueño y amor,

cuando yo vuelva a tus playas,

renacerá el corazón.

Tamo daleko

daleko kraj mora,

tamo je selo moje,

tamo je ljubav moja…”

____________

Fuente de la imagen: Boceto del campo de concentración de isla Dawson, Magallanes, realizado por el arquitecto Miguel Lawner.

Nuestra Madre Grande – Una cantata creada en el campo de concentración de Isla Dawson

En los primeros meses de 1974, un grupo de detenidos del campo de concentración de Isla Dawson, Río Chico, crearon una cantata, denominada Nuestra Madre Grande.   Una obra poética y musical prácticamente inédita en Chile y que fue estrenada en Irlanda, a fines de los años de 1970.

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La cantata Nuestra Madre Grande relata en poesía la historia del continente americano, desde los orígenes de los pueblos originarios hasta mediados del siglo XX, en una apretada síntesis.

Sus autores fueron, Fernando Lanfranco autor de los 10 temas musicales de la obra, Manuel Luis Rodríguez autor del texto poético, y Marco Antonio Barticevic, autor de la partitura musical.   Cada uno de los 10 textos poéticos dio origen a otros tantos temas musicales de diferentes regiones culturales del continente americano.

El siguiente es el texto poético original:

NUESTRA MADRE GRANDE.

I – Introducción

Recitado:

Una alborada perdida,

se abrió desconocida

tu surgimiento vital y prehistórico

cuando anunciada comenzaste a caminar,

reverenciaste al tótem milenario

y tus manos maduras

de fragua y proféticas

como vientre originario

levantaron cuatro dominios

y fue hazaña forjadora

en la era precolombina.

 

En aquel tiempo

solitaria germinaste

como niña, aurora de madre

porque cada célula

material de tu cuerpo

de esfuerzo y renaceres

hecho luna y amaneceres

cuan aliento y serranía

joven sangre anticipada

formó la estirpe bravía

¡americanindia esperanzada!

 

II – Una mañana más tardía

Cantado:

Una mañana más tardía

llegaron de mas allá

atlántico extranjero

con la espada y la cruz de la metrópoli.

Recitado:

Y rasgaron tus telares

Y tus toldos derrumbaron

 

Cantado:

Torcieron tu rumbo

para hacerte civilizada

y quebraron aquella pura

integridad nativa.

 

Desde entonces tu camino

estuvo marcado

por el indio sometido

su ignorancia y los yanaconas.

 

Recitado:

Así la noche de tu colonial existencia

se tramó inquisidora y dominante

de blasones foráneos

que marcaron tu frente

y tus espaldas encarnecidas

por cuatro siglos, bajo dos imperios

de allende los mares.

 

III – Los nueve altivos

Recitado:

Más he aquí…

Cantado:

Mil fuegos encendieron

cuando en cada frente fulguró

una estrella emancipada

y cada mano atrevida

tuvo una centella libertaria.

 

Fue cuando inalterable

se enardecieron nueve altivos

del brazo Artigas, San Martín

y Morazán, O’Higgins y Bolívar,

Sucre y De Miranda, Juárez y Martí.

Y con ellos, toda la superficie vital

del nuevo continente, se estremeció

de tempestades combativas,

de tempestades altaneras.

 

IV – Prometida de tus hijos

Madre grande, prometida de tus hijos

allí supiste que muchos de ellos

quieren hacer tu alborada

quieren hacer tu alborada

quieren hacer tu alborada

quieren hacer tu alborada.

 

Recitado:

 

Pero no muy distante de la victoria

y sus banderas luminosas,

la corona se hizo águila

y la espada, desde el Norte

desgarró todo el Sur.

 

V – Estabas en manos que no eran tuyas

Recitado:

Fue así como el tiempo siguió siendo sometido

y dolor esclavizado,

y estabas en manos que no eran las tuyas

hasta que el sudor derramado

subió a desbordar las paredes

de tu atalayero

cuando comenzó a surgir vigoroso,

el viento atrevido,

el latir acompasado de corazones contemporáneos,

de los multitudinarios constructores de la historia y su destino

y las cadenas milenarias

comenzaron a ser puños irreverentes

y voces destempladas que retumbaron legendarias,

en las calles y en los bosques

de tu cuerpo obscurecido y fragmentado.

 

 

VI – Nuestra madre siente dolor

 

Nuestra madre grande, siente dolor

cada día se queja,

su Norte esta cansado,

su Sur, está dolido,

su Este está sufriendo,

su Oeste tiene angustia,

 

Ella todavía siente hambre,

de la verdad, de la luz,

está esperando que nazca el viento,

el parto dolorido de la canción que no comienza.

 

Mientras tanto, estás dormida,

el árbol no prende, la tierra no crece,

el trigo está en semilla

y el hombre caminando

parece no viviera.

 

Entonces el cansancio

es una espalda llagada,

son dos pies que no pueden seguir

yo sé que estás dolida

madre sin hijos

manos sin compañía.

 

Hoy tus hijos ya no están aquí

ni tú, ni ellos se salvan de las sombras

tus ponchos están colgados,

no hay guitarra material sin cuerdas rotas

tu desierto es arena

desencajada y nada más,

desencajada y nada más,

desencajada y nada más.

 

Recitado:

 

Madre y hermana angustiada

con los brazos lacios y los ojos hundidos,

yo sé que tus labios están rotos y secos

todos los árboles cansados

la hierba de la pradera se tornó amarilla

y los ríos que crispan el dolor de la tierra

ya no hay brazo de amor!

 

En tu cintura natural,

ya no hay dedos de caricia

para tu piel vegetal

para tu mustia tersura

de tu cara continental

y autóctona

ya no hay caricia alegre

para la paloma de tu boca,

ya no hay besos para tus hijos desamparados

el villancico no tiene eco,

esta cuna se ha quebrado.

 

VII – Dos semillas

 

Pero cantan tus ojos

una anunciación abierta,

y dos semillas que quieren romper

tu epidermis envejecida,

brotaron como vivencias renovadoras.

 

Y la primera levantó sus frutos

y la segunda cayó ahogada de maleza

y guadañas gamadas, ahogada de maleza

y guadañas gamadas.

 

Mas, entiendes que la vida nueva,

renacerá nueva vida

y reverdecerá nueva

la incontable generación

y tus vástagos morenos

morenos fervientes, fervientes morenos,

morenos fervientes, fervientes morenos.

 

Recitado:

 

Madre arcaica, estéril y desesperanzada,

levanta tus ojos, aprieta tus manos,

porque cada uno de nosotros,

de nosotros presiente

¡que lo encenderás de luz!

 

 

VIII – Cada paloma blanca

 

Siento que un fuego iracundo e inmenso

plagado de terribles presagios

plagado de terribles presagios

prenderá tus bosques,

arrollará tus playas,

y no quedará rama sobre rama

y no quedará rama sobre rama

ni manos de dedos separados

y augustos no quedará,

cada pajarillo volará la congoja

cada paloma blanca

se estremecerá sin paz

cada rama será un gajo destrozado,

de tu piel, de tu piel,

de tu piel, de tu piel.

IX – Cuando mil dedos libres te amen

Recitado:

Y será el tiempo y será el tiempo…

Cantado:

Cuando mil dedos libres te amen

y mil bocas tuyas te hagan subir a las estrellas

entonces sentirás, que no hay pájaros, sino mensajes,

que no hay palabras, sino anuncios,

que no hay cabellos, sino cascadas,

que no hay presente, sino futuro.

Recitado:

¡Qué inmenso será, tu incendio,

el fuego final de tu cuerpo doloroso!

 

X – Hacia la luz (canto final)

Cada espina de tu frente

saltará como una garra descontrolada

cada hijo que has perdido, será un volver

que estalla por todos lados

de luminosa inundación

y serás mujer de parto

en esa madrugada enrojecida y nueva.

 

Yo quisiera estar presente

en tu amanecer ritual y esperanzado,

para escuchar paternal

tu grito portentoso

y ver tus manos cerrarse de ansiedad

para cuanto tu hijo,

el último, que será el primero,

alce sus ojos,

y nadie más lo pueda detener

en su asunción final hacia la luz

en su ascensión final, hacia la luz.

 

 

Sismos históricos y recientes en el territorio de Magallanes – Armando Cisternas, Emilio Vera, 2008 – Ensayo

Terremotos en Magallanes, al sur de Chile, están asociados a movimientos relativos (menores que 2 cm./ año) de tres placas: Sudamericana, Antártica y Scotia. Por lo tanto, la sismicidad es más baja comparada con la del norte de Chile, donde las placas de Nazca y Sudamericana convergen a razón de 10 cm./año aproximadamente.

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En Magallanes, sin embargo, dos importantes (ML = 7.5) terremotos históricos ocurrieron en 1879 y 1949. Sismicidad reciente, registrada en 1997 y 1998, de magnitud menor que ML = 4.3, ha ocurrido dentro de la corteza continental. Algunos terremotos muy superficiales se concentran alrededor de dos volcanes activos: Reclus y Burney. Se incluyen también breves descripciones del enjambre sísmico de 2007 en Aysén, y de la erupción del volcán Chaitén en 2008.

Lea y descargue aquí en el ensayo:

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Llegada de una partida de aborígenes aonikenk a Punta Arenas – 1890 – Henri Rousson, fotógrafo

Titre :  Terre de Feu-Patagonie. 16, Arrivée des Patagons à Punta-Arenas (Dét[roit] de Magellan. Chili) / [mission] Rousson et Willems ; [photogr.] Rousson ; [photogr. reprod. par] Molténi [pour la conférence donnée par] Willems
Auteur :  Rousson, Henri (18..-19..?). Photographe de l’oeuvre reproduite. Chef de la mission
Auteur :  Willems. Auteur de la conférence. Chef de la mission
Auteur :  Molteni. Photographe
Date d’édition :  1890.

Colección de la Biblioteca Nacional de Francia.

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Aborígenes patagones prisioneros en la ciudad de Punta Arenas – Henri Rousson – 1890

En el catálogo de imágenes fotográficas de la Biblioteca Nacional de Francia, descubrimos esta notable fotografía de una familia de aborígenes patagones, prisioneros de las autoridades en la colonia de Punta Arenas.

Obsérvese la peligrosidad de este grupo de habitantes originarios de la Patagonia.

Titre :  Terre de Feu-Patagonie. 15, Patagons prisonniers à Punta-Arenas (Dét[roit] de Magellan. Chili) / [mission] Rousson et Willems ; [photogr.] Rousson ; [photogr. reprod. par] Molténi [pour la conférence donnée par] Willems
Auteur :  Rousson, Henri (18..-19..?). Photographe de l’oeuvre reproduite. Chef de la mission
Auteur :  Willems. Auteur de la conférence. Chef de la mission
Auteur :  Molteni. Photographe
Date d’édition :  1890
Sujet :  Chili
Sujet :  Terre de Feu, Grande Île de la.

Colección de la Biblioteca Nacional de Francia.

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